CARNAVAL EN LAS TABLAS

JUSTO ALDÚ

El pueblo despierta con tambor en la sangre,

como si la mañana hubiera nacido

de un grito de colores.

Las calles se abren

igual que dos ríos antiguos:

calle arriba es una serpiente de espuma,

calle abajo un relámpago de risas,

y entre ambas

late el corazón dividido del júbilo.

 

El sol no alumbra:

bendice.

Cae sobre los cuerpos como un bautismo caliente,

y el agua —ese ejército líquido—

desciende en culecos

como si los cielos se hubieran vuelto jarra,

como si cada gota fuera

una campana diminuta

anunciando que hoy la tristeza

tiene prohibido el paso.

 

Las Tablas se vuelve entonces

una metáfora viva:

no es pueblo,

es tambor abierto,

es máscara que sonríe con dientes de maíz,

es pollera girando

como galaxia doméstica

donde cada hilo guarda

la memoria de las abuelas.

 

Calle arriba canta con voz de trueno,

calle abajo responde con carcajada de río;

no compiten:

se persiguen como dos mitades del mismo sueño,

dos banderas de música

que ondean sobre la piel del mediodía.

 

El aire huele a espuma, a fritura, a infancia,

a promesas que se cumplen

en la simple ceremonia de mojarse sin miedo.

Los niños corren

como si la vida fuera eterna,

los viejos sonríen

porque saben que, por un instante,

lo es.

 

Y en cada esquina

la alegría se instala como un altar sin santos:

solo el pueblo,

solo el ruido,

solo la certeza de que la felicidad

también puede ser colectiva,

también puede gritar,

también puede empapar la camisa

y borrar los nombres del cansancio.

 

Cuando el sol se incline

y el agua vuelva a su silencio,

quedará en las calles

una música invisible,

como si Las Tablas hubiera escrito

con risas y chorros de cielo

una carta luminosa

en la memoria del polvo.

 

Porque hay carnavales en muchos pueblos,

sí,

pero en Las Tablas

la fiesta no sucede:

se encarna,

camina, salta, moja, canta,

y por unos días

el mundo aprende

que la alegría también tiene patria.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

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Comentarios +

Comentarios12

  • Lualpri

    Feliz carnaval, estimado amigo Justo.

    Te envío un fuerte abrazo desde Argentina!

    Siempre agradecido por tus letras.

    • JUSTO ALDÚ

      Muchas gracias amigo Luis.

      Saludos

    • El Hombre de la Rosa

      Con tu bella pluma versas maravillosas palabras estimado Panameño y fiel amigo Justo Aldú
      Saludos de tu amigo Críspulo desde España
      El Hombre de la Rosa

      • JUSTO ALDÚ

        Gracias Críspulo por tu lectura y comentario.

        Saludos hasta España.

      • Nelaery


        Preciosas palabras que nos hablan sobre la alegría del Carnaval.
        Muchas bracias por compartirlas, Justo.

        • JUSTO ALDÚ

          Si Nelaery, algo sencillo ya que estaba viajando hacia otras poblaciones.

          Gracias por comentar. Hoy tendré un análisis de una novela que leí hace algunos años.

          Saludos

          • Nelaery

            Saludos.

          • Freddy Kalvo

            Aquí en San Miguel, donde yo vivo en El Salvador, también se realiza un carnaval cada año en el marco de las fiestas patronales novembrinas. ¡Enhorabuena tus letras mi estimado JUSTO ALDÚ! A bailar y a disfrutar...

            Un abrazo fraterno.

            • JUSTO ALDÚ

              Muchas gracias Freddy, estuve viajando por varios pueblos con la familia.

              Saludos

            • JoseAn100

              Me gustan mucho los carnavales, te permite ser otro, jaja. Muy interesante escrito, amigo. Jose Angel.

              • JUSTO ALDÚ

                Si, generalmente damos rienda suelta a nuestro yo interno.

                Gracias José Angel

                Saludos

              • CARMEN DIEZ TORÍO

                Querido amigo, Hoy tu poema convierte la fiesta en símbolo y el pueblo en latido. La fiesta deja de ser espectáculo para convertirse en sangre y respiración. No estamos ante una crónica del carnaval, sino ante su encarnación simbólica: el pueblo como tambor, el agua como bautismo, la calle como río mítico.
                La imagen del amanecer nacido “de un grito de colores” convierte la mañana en un acto fundacional. No amanece: irrumpe. Y, a partir de ahí, todo el poema respira expansión. Las calles no son calles, son ríos, serpientes, relámpagos.Has convertido la fiesta popular en una ceremonia pagana donde el único dios es el pueblo, y eso le da al texto una fuerza colectiva muy poderosa.El cierre es uno de los grandes aciertos: “La fiesta no sucede: se encarna”. Ese verbo es clave. Encarnar implica cuerpo, carne, identidad. Y cuando afirmas que “la alegría también tiene patria”, el poema se eleva a declaración: la felicidad no es abstracta, tiene territorio, tiene nombre, tiene pueblo.Como cada día un lujo pasar por tus versos.Felices carnavales.Un abrazo.

                • JUSTO ALDÚ

                  Me alegra que hayas percibido esa idea de la fiesta como algo vivo, no solo como espectáculo, sino como expresión del pueblo y de su identidad. Tu interpretación del amanecer, de las calles y del sentido colectivo del poema refleja muy bien el espíritu con el que fue escrito.

                  También agradezco que destaques el cierre y esa noción de que la alegría tiene un lugar concreto y una raíz humana. Comentarios así animan a seguir escribiendo y compartiendo.

                  Un abrazo grande, y felices carnavales para ti también.

                  Saludos

                • Javier Julián Enríquez

                  Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello poema, en el que se puede apreciar una meditación sobre la esencia de la celebración y la identidad colectiva. En este aspecto, el «pueblo» emerge como un ente vivo, que vibra con una energía vital que se manifiesta en la espléndida explosión de colores y sonidos. Del mismo modo, las calles, cual ríos ancestrales, se convierten en escenarios de regocijo, donde la alegría se manifiesta en cada gesto y expresión. Asimismo, el sol, en lugar de iluminar, bendice, toda vez que transforma el ambiente en un bautismo constante de vitalidad. En este contexto, Las Tablas trasciende su condición geográfica para convertirse en una metáfora de la comunidad, un espacio abierto a la expresión y la memoria. Por lo que la celebración, lejos de ser un evento cualquiera, se convierte en una experiencia sensorial enriquecedora, donde la danza y el canto se entrelazan armoniosamente, toda vez que reflejan la unión de diversas generaciones. El poema concluye con la significativa afirmación de que la felicidad, en su expresión más genuina, constituye un fenómeno colectivo, una fuerza que trasciende las fronteras y se enraíza en la identidad de un pueblo.
                  Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                  • JUSTO ALDÚ

                    Muchas gracias, amigo, por una lectura tan cuidadosa y generosa. Me alegra saber que has sentido esa dimensión colectiva de la celebración y que percibes al pueblo como ese corazón vivo que da sentido a todo. También es muy valioso que señales cómo el lugar trasciende lo geográfico para convertirse en símbolo de comunidad y memoria; justamente ahí está una de las intenciones del poema.

                    Tus palabras confirman que la idea de la fiesta como experiencia compartida —más que como simple evento— ha llegado con claridad. Comentarios así se agradecen mucho y motivan a seguir escribiendo y compartiendo.

                    Recibe tú también un cordial saludo y un fuerte abrazo, con sincero aprecio.

                    Saludos

                  • Alexandra I

                    Bellas letras nos compartes, Carnaval que nos arrastra en alegría, compartiendo momentos que giran en musica, tradición, felicidad, gracias por compartir.

                    Saludos, feliz tarde, Alex.

                    • JUSTO ALDÚ

                      Muchas gracias Alex, son letras un poco apresuradas ya que estaba viajando por varios pueblos.

                      Saludos

                    • Mirta Elena Tessio

                      hola Justo dire cosas que muchos no saben.

                      El carnaval de tu patria refleja lo que tienes en tu interno, una mágica alegría que transporta al lector. Esa alegría tiene una historia la de una infancia feliz o un cambio en tu realidad

                      En Argentina que también tiene su historia, fue colonizada por españoles, los que remaban, eran sacados de la cárcel ese cáncer que la sociedad ejerce, está en el imaginario social.
                      .En América del norte no es así, las personas aman a su patria. porque vinieron escapando de la guerra y se enraizaron y sembraron arraigados a esas tierras.
                      Disculpa Justo si te cuento como se expresan en esta tierra los carnavales, compran palos de plásticos y se copelan.
                      Lleve a mis niños una vez, y tuve que salirme por los globos llenos de agua que nos golpeaban.
                      Es una furia contenida, una herencia descarriada que no acepto para mis hijos.
                      por eso tu carnaval me hace sentir la oveja negra, y seguiré siéndolo mientras haya violencia en las calles.
                      Admiro enormemente tu espíritu alegre y lo que transmites, colores, sonidos las tablas, como si el carnaval fueran todos actores para dejar un rato de ser lo que son.
                      Todos los gobiernos argentinos robaron, si lees el periódico. YO NO PERMITO TELEVISIÓN EN MI CASA.
                      TE DEJO MI ABRAZO Y PERDONA SI ME SALGO DE CONTEXTO.-
                      CUIDATE, YA SE APROXIMA EL ECLIPSE Y MUCHAS COSAS CAMBIARAN. NO TE DIRE MÀS.
                      SOLO QUE APRECIO LO QUE HACES CON PLUMA. ABRAZO DE LUZ.-




                      • JUSTO ALDÚ

                        Hola, muchas gracias por abrirte así y compartir tu experiencia con tanta sinceridad. No tienes que pedir disculpas: cada persona vive las fiestas y su país desde su propia historia, y es natural que eso despierte emociones distintas, sobre todo cuando hay recuerdos incómodos o preocupación por la violencia. Entiendo perfectamente que, como madre/padre, priorices el bienestar de tus hijos y elijas apartarte de ambientes que no te hacen sentir en paz.

                        Me alegra, eso sí, que el carnaval que describo te transmita algo positivo. Al final, más allá del lugar, la fiesta suele ser un espejo de lo que cada comunidad lleva dentro: a veces alegría, a veces tensiones, a veces ambas cosas mezcladas. Tu reflexión sobre la identidad, la historia y lo que uno decide aceptar o no para su familia es muy valiosa.

                        Gracias también por tus palabras sobre mi escritura; las recibo con cariño. Te mando un abrazo grande y mis mejores deseos para ti y los tuyos.

                      • LOURDES TARRATS

                        Querido Justo,

                        Lo que has hecho aquí no es solo describir un carnaval: lo has elevado a categoría de símbolo. Tu poema no retrata una fiesta; la convierte en cuerpo, en sangre, en memoria colectiva. “La alegría también tiene patria” es una línea que se queda vibrando mucho después de terminar la lectura.

                        Admiro cómo transformas lo popular en épico sin perder ternura, cómo la pollera se vuelve galaxia y el agua una campana diminuta contra la tristeza. Hay ritmo, hay identidad, pero sobre todo hay amor por el pueblo que nombras.

                        Has logrado que Las Tablas no se lea: se escuche, se moje y se celebre.

                        Un abrazo grande, mas que grande, enorme.
                        —LOURDES
                        Poetas somos…

                        • JUSTO ALDÚ

                          Gracias por una lectura tan profunda y generosa. Emociona saber que el poema logró transmitirte no solo la imagen del carnaval, sino ese pulso colectivo que lo sostiene: la memoria, la gente, la emoción compartida. Cuando lo popular consigue sentirse digno de canto y de símbolo, uno siente que el verso ha cumplido su camino.

                          Tus palabras sobre la pollera, el agua y la identidad del pueblo tocan justo la intención con que fue escrito: que el lugar no fuera solo paisaje, sino latido; que pudiera sentirse, oírse y vivirse más allá de la página. Comentarios así no solo alegran, también confirman que la poesía sigue siendo puente entre sensibilidades.

                          Recibo ese abrazo enorme con gratitud sincera, y te envío otro del mismo tamaño.

                          POETAS SOMOS.

                          Saludos Lourdes

                        • Marie Paule

                          Fui arrastrada por tu poema como si el río humano de ese carnaval mismo me hubiera llevado consigo.
                          He escuchado los gritos, las risas, los tambores.
                          He sentido la alegría desatada del pueblo...
                          Tu poema es tan vivo como lo es el carnaval, como si estuviera allí.

                          ¡Excelente!

                          Un abrazo.

                          Marie Paule

                          • JUSTO ALDÚ

                            Bueno amiga te cuento que así mismo es. Lo has descrito completamente. Durante el día se realizan los llamados "culecos" donde varios carros cisternas echan agua con mangueras a "las tunas" o pequeños grupos que pasan cantando tonadas muy folklóricas, que a veces es en tono de burla a la reina del otro lado o de la calle contraria. En la noche salen con sus vestidos de gala y llenan los parques de los pueblos al tope, cantando, bailando y desfilando. En la madrugada se "topan" las reinas de ambas calles en una de esas y se da una guerra de fuegos artificiales por más de dos horas. Haciendo demostración de fuerza y riqueza. Hasta tiran dinero desde los carros alegóricos.. En fin. tienes que verlos.

                            Muchas gracias por tu visita, lectura y comentario

                            UN ABRAZO

                            JUSTO

                          • David Arthur

                            .....

                            Porque hay carnavales en muchos pueblos,

                            sí,

                            pero en Las Tablas

                            la fiesta no sucede:

                            se encarna,

                            camina, salta, moja, canta,

                            y por unos días

                            el mundo aprende

                            que la alegría también tiene patria......

                            Se nota Justo, que Carnaval en Las Tablas es de profunda importancia para la populación. Una oportunidad de mostrar tanta alegría con música, baile comidas , o sea para olvidar por un tiempo los problemas personales y los desastres que diariamente se escuchan y lean. Una libertad para disfrutar la vida pleana. Y eso es muy bueno.

                            Un abrazo amigo poeta
                            David

                            • JUSTO ALDÚ

                              Sí David, asi es.

                              Agradecido por tu visita, lectura y comentario

                              Saludos



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