Parece que el río vuelve a su cauce. La torrencialidad de las lluvias ha dejado paso a la calma, los colibríes confían suspendidos en la jugosidad de las azucenas, los pinos, aún mojados de tanto temporal, van recobrando la justa consistencia de su resina, el romero siempre verde aroma el aire como ninguna otra verdura, y así, las alimañas, esas que viven de las delicias que el bosque ofrece, salen confiadas a retozar, a brincar celebrando el buen tiempo, que el río vuelve a su cauce.
El que el sol se mantenga en lo alto es casi imprescindible. Sostengo que el agua es vida, insustituible en cualquier biología a considerar, necesaria de toda necesariedad, pero soy carne de sol, del calorcito que un sol confiado, no obstaculizado de nubes, ofrece a toda su feligresía, deseosa de él, cual maná que cae de cualquier cielo, y eso, eso se ha echado en falta en las últimas semanas, con motivo de este último temporal.
Felizmente, y de lo que me alegro a más no poder, e incluso, he sentido al acudir a mi deporte habitual que las fuerzas me han acompañado más y mejor que con el gris reinante pasado, y es que, constato una vez más, el sol alimenta, nutre el alma así como el cuerpo —esto último no lo puedo aseverar del todo—, y el conjunto del celulamen que tapiza mi insignificante cuerpo pide a diario esa trabazón, ese pegamento que el sol, solo él, es capaz de proporcionar, con ese nivel de prestancia, de calidad, de cantidad y de consistencia.
Lo constato, sí: el río —cualquier río, no necesariamente el Guadalquivir— va volviendo a su cauce.
-
Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de febrero de 2026 a las 08:42
- Comentario del autor sobre el poema: Al buen tiempo buena cara.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Poesía Herética, alicia perez hernandez, Alexandra I, Andiuz

Offline)
Comentarios3
Parece que el río vuelve a su cauce.
Lluvia ha cesado
Los colibríes confían suspendidos en la jugosidad de las azucenas,
los pinos, aún mojados, van recobrando la consistencia de su resina,
el romero siempre verde aroma el aire
las alimañas, esas que viven de las delicias que el bosque ofrece, salen confiadas a retozar,
a brincar celebrando el buen tiempo,
el río vuelve a su cauce.
El sol, en lo alto, imprescindible.
El agua es vida, necesaria, soy carne de sol.
Felizmente, el sol alimenta, nutre el alma, el cuerpo, solo él.
Lo constato, sí: cualquier río, va volviendo a su cauce.
Sin dudas, saludos Albertín
Eso dije, sí. Voy a darle un repasito y lo dejo tranquilo. Otros.
Con tu bella pluma versas maravillas estimado poeta y amigo Alberto
Aaludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias Críspulo. Bueno, tanto como maravillas jaja. Un saludo.
Casi siempre las cosas vuelven a su cauce aunque a veces con una gran herida. Saludos cordiales.
Posí. Saludos devueltos...
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.