✍️EL RETRATO DEL BASALTO ✍️
La lengua de la serpiente selló el pacto,
pegando su bifidez en la diestra del retrato.
Ni las matracas lograron disuadir ese sabor a basalto y trementina
que supura del marco de oro como una memoria enferma de historia.
Bajo el golpeteo de dinosaurios disecados
el aire se rompe en Gaspunch Auch sissstrashtrash,
y el barniz se quiebra como fe antigua,
como doctrina cansada de ser rostro.
La pintura no mira, la pintura recuerda.
El rostro ya no es rostro, es piedra pensando en voz alta.
Estribillo: Basalto en la sien, retrato del fuego antiguo,
mi mente es lava aprendiendo a ser silencio.
Basalto en la voz,
fósil del tiempo vivo, soy piedra que piensa,
volcán que recuerda.
El marco huele a ceniza y olvido,
doctores cadavéricos dictan diagnósticos al lienzo,
la fe se conserva en formol político,
y el retrato aprende a gritar sin boca.
La noche lame el óleo como un perro antiguo,
y el cuadro sueña con incendiar los museos del miedo.
Basalto…
memoria…
lava…
rostro…
Basaltum mentis, ignis memoriae…
Retrato, retrato, retrato…
Basalto en la sien, retrato del fuego antiguo,
mi mente es lava aprendiendo a ser silencio.
Basalto en la voz,
fósil del tiempo vivo,
soy piedra que piensa,
volcán que recuerda.
Basalto, basalto, memoria en combustión,
retrato del tiempo tatuado en la razón.
Y la pintura, herida por su propia historia,
ya no es rostro:
es un aullido de noctámbulos atrapado en la geología del recuerdo.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos
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Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de febrero de 2026 a las 01:03
- Comentario del autor sobre el poema: El Retrato del Basalto es una pieza poético-musical que explora la memoria, el poder y la conciencia como materias geológicas del pensamiento. El basalto —roca volcánica, oscura y primigenia— se convierte aquí en metáfora del tiempo petrificado, de la historia que se solidifica en los rostros, de las ideas que arden antes de convertirse en doctrina. En este texto, el retrato ya no es solo imagen: es fósil, es lava detenida, es un archivo ardiente del pasado. La lengua de la serpiente, las matracas, los dinosaurios disecados y los doctores cadavéricos configuran un universo grotesco y surreal donde la política, la fe y la memoria aparecen como cuerpos preservados en formol simbólico. La pintura no mira: recuerda. Y recordar, en este poema, es una forma de combustión. La obra dialoga con la tradición del surrealismo, la antipoesía y la poesía crítica contemporánea, pero desde una estética material: pensar es un proceso volcánico, la mente es lava, la historia es roca. El lenguaje se vuelve materia, sonido, textura. Las onomatopeyas y las imágenes disruptivas buscan sacar al lector y al oyente de la comodidad del sentido literal, invitándolo a habitar una experiencia sensorial, filosófica y crítica. En el contexto pedagógico, El Retrato del Basalto funciona como laboratorio creativo para los estudiantes, quienes experimentan con metáforas materiales, escritura grotesca y coral poética. La obra propone que la poesía no solo describe el mundo, sino que lo talla, lo erosiona y lo incendia. Es una invitación a pensar con el cuerpo, con la voz y con la imaginación, a convertir la lengua en lava y la memoria en piedra que todavía late.
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando

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