✍️EL RETRATO DEL BASALTO ✍️
La lengua de la serpiente selló el pacto,
pegando su bifidez en la diestra del retrato.
Ni las matracas lograron disuadir ese sabor a basalto y trementina
que supura del marco de oro como una memoria enferma de historia.
Bajo el golpeteo de dinosaurios disecados
el aire se rompe en Gaspunch Auch sissstrashtrash,
y el barniz se quiebra como fe antigua,
como doctrina cansada de ser rostro.
La pintura no mira, la pintura recuerda.
El rostro ya no es rostro, es piedra pensando en voz alta.
Basalto en la sien, retrato del fuego antiguo,
mi mente es lava aprendiendo a ser silencio.
Basalto en la voz,
fósil del tiempo vivo, soy piedra que piensa,
volcán que recuerda.
El marco huele a ceniza y olvido,
doctores cadavéricos dictan diagnósticos al lienzo,
la fe se conserva en formol político,
y el retrato aprende a gritar sin boca.
La noche lame el óleo como un perro antiguo,
y el cuadro sueña con incendiar los museos del miedo.
Basalto…
memoria…
lava…
rostro…
Basaltum mentis, ignis memoriae…
Retrato, retrato, retrato…
Basalto en la sien, retrato del fuego antiguo,
mi mente es lava aprendiendo a ser silencio.
Basalto en la voz,
fósil del tiempo vivo,
soy piedra que piensa,
volcán que recuerda.
Basalto, basalto, memoria en combustión,
retrato del tiempo tatuado en la razón.
Y la pintura, herida por su propia historia,
ya no es rostro:
es un aullido de noctámbulos atrapado en la geología del recuerdo.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos