Ya para nadie

José Bayón Garcinuño

Tenías el alma grande,

como grande el cielo.

Tú risa era catarata de alegría

que hacía palmas

con las partículas del aire.

Sonaba como revuelo de ángeles

jugando a las canicas

sobre los cristales. 

Con tus dedos

sacabas mariposas

de los gusanos que viven

en las cuerdas de la guitarra.

Nacías flores de tinta

de los papeles que entintabas.

Detrás de tus gafas

había un niño

hermanado a las estrellas,

un ser marino pisando tierra.

 

Eras el Mago de Copas

uniendo la tarde a la noche,

el amanecer a la comida,

un día a otro día.

 

Una riada de alcohol

nos arrastró a cada uno

por un acantilado,

al mismo mar

o alguno parecido:

mar sin vientos,

mar sin olas,

mar sin peces,

mar sin playas,

mar ensordecido

por cantos de sirena

con sordina.

Se nos rompieron las alas

contra los hielos de las copas,

sangraban tinta de flores las botellas.

Entre resacas y olvidos

te llegó la muerte, 

a mí me pilló en otra orilla

y a tí, ahí mismo.

Te fuiste al otro mundo sin tabaco

y yo me quedé con el pésame

guardado en un bolsillo,

porque padres y demás familia,

ya no había.

 

 

Ver métrica de este poema
  • Autor: Jobaga (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 15 de febrero de 2026 a las 19:29
  • Comentario del autor sobre el poema: Dedicado a la muerte de un amigo y compañero de barra. Al que traicioné para hacerme alcohólico rehabilitado.
  • Categoría: Amistad
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Obituarios.
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.