¡El Ulises sin abrigo!

racsonando



¡El Ulises sin abrigo!

 

 Y entonces, ahora, en este preciso instante

¿Qué esperas tú de mí cuando te veo?

si tus ojos de mares encendidos izan velas de despidos,

y me hallo náufrago, barco a la deriva y sal amarga beben mis sentidos.

Y entonces, si doy un paso y mi reloj de caminante pernocta en pálpitos errantes.

Y tú bien sabes que soy viajero inconsolable, y sólo árbol de frutos prohibidos.

Tú me has dicho que en mi río de metáforas, los peces deambulan...

que son cardúmenes de risas y delirios

que las rimas hieden a panales de abejas sin zumbidos.

¡Y que ya no hay ninfas en mis ríos!

que yo Ulises, seguiré siendo una estrofa sin su abrigo.

¿Qué esperas tú de mi cuando te hablo?

Y si tu propia voz es una herida, Lázaro de nada arrepentido,

¿A dónde esperas que vaguen mis exilios? 

¿Qué esperas? ¿Qué mi poema te abrace de delirios?

...hasta tu puerta me declare al fin vencido. 

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.

 
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Comentarios4

  • MISHA lg

    asi es poeta....
    gracias por compartir

    ¡Y que ya no hay ninfas en mis ríos!
    que yo Ulises, seguiré siendo una estrofa sin su abrigo.
    ¿Qué esperas tú de mi cuando te hablo?


    besos besos
    MISHA
    lg

    • racsonando

      Mi agradecimiento a tan bella y gentil presencia.

    • JUSTO ALDÚ

      Bueno mira mi hermano, te voy a comentar porque me nace hacerlo, no espero en modo alguno devolución. Este poema merece ser analizado por su calidad.
      Levanta un escenario de mitología íntima donde la voz lírica se presenta como un Ulises despojado, no del viaje, sino del refugio. La figura clásica del errante se transforma aquí en símbolo del poeta contemporáneo: náufrago entre despedidas, condenado a seguir navegando aun cuando el puerto ya no promete salvación. La imagen de los “mares encendidos” en los ojos del interlocutor introduce desde el inicio una tensión poderosa: el amor o el vínculo no es puerto, es tempestad.

      Resulta muy sugerente el tejido simbólico: Ulises, Lázaro, ninfas, ríos, peces, abejas… todo un bestiario y mitología que no se exhibe como ornamento cultural, sino como lenguaje emocional. Cuando el hablante afirma que en su “río de metáforas” los peces deambulan y que las rimas huelen a panales sin zumbido, se percibe una crisis creadora: la poesía misma parece haber perdido su música, su magia originaria. La ausencia de ninfas en los ríos no solo habla de desencanto amoroso, sino del despojo de lo maravilloso.

      El poema se sostiene, además, en una estructura de preguntas reiteradas —“¿Qué esperas tú de mí?”— que funcionan como latido dramático. No buscan respuesta: son un eco de incertidumbre, una confesión de vulnerabilidad. Ese recurso mantiene la tensión y convierte el texto en un diálogo emocional donde el yo lírico oscila entre la resistencia y la rendición.

      Quizá el rasgo más logrado sea el cierre: la posibilidad de que el poema mismo llegue “hasta tu puerta” a declararse vencido. Es una imagen bellísima porque convierte la poesía en mensajera final, en último intento de contacto cuando ya no queda defensa ni abrigo. Ahí el Ulises deja de ser héroe y se vuelve humano.

      En conjunto, es un poema de tono elegíaco y simbólico, rico en imágenes, que habla del exilio afectivo y de la fragilidad del poeta ante el silencio del otro. Si algo podría pulirse, sería condensar algunos pasajes para que la potencia de las metáforas respire aún más; pero la materia poética está viva, intensa y con una voz muy reconocible.

      Saludos

      • racsonando

        Estimado y ¡Justo Aldú! Justos pensamientos de nuestra América del Sur, tienes la sobrada habilidad para leernos y percibir las inquietudes literarias, tus palabras en este portal nos alimentan, fortalecen y estimulan. Al otro lado de nuestras pantallas y en cada recodo de nuestras propias sombras hay un poema que se hace carne, hueso y Alma; hay infinitas voces que arden con sus llamas, y con toda tu razón intentamos elevar las oxidadas anclas.
        Siempre y muy agradecido con tu agudeza lectora. Un poema es también un gesto que busca redibujar sus marcas.
        Mi gran 🤗 abrazo.

      • Mirta Elena Tessio

        ¿Qué esperas tú de mi cuando te hablo?

        Y si tu propia voz es una herida, Lázaro de nada arrepentido,

        ¿A dónde esperas que vaguen mis exilios?

        ¿Qué esperas? ¿Qué mi poema te abrace de delirios?

        ...hasta tu puerta me declare al fin vencido.

        Ulises jamas se declararía vencido, amigo mio.
        Y PARA PODER COMENTAR debemos entrar en el mundo de la mitología mas famosa de los griegos.
        El mito de Ulises (o Odiseo) es contado principalmente por el poeta griego Homero en su obra épica La Odisea. Este relato narra el peligroso viaje de diez años que emprende el rey de Ítaca para regresar a casa tras la guerra de Troya, aventura que también se menciona en la Ilíada.
        Autor principal: Homero.
        Obra: La Odisea (viaje de regreso) y La Ilíada (participación en la guerra).
        Contenido: Narra las peripecias contra monstruos y dioses (como Poseidón) durante su largo regreso a Ítaca, donde lo esperan su esposa Penélope y su hijo Telémaco.
        Esa seria para mi una buena respuesta, Penèlpe asediada pero firme, lo espera. Y colorin colorado.
        Bello poema que nos lleva a los lectores a buscar mas información.
        Para eso están los libros, pero lamentablemente ya nadie lee o recuerda las voces de las sirenas. Estas criaturas marinas cantaban melodías irresistiblemente seductoras diseñadas para atraer a los marineros hacia las rocas y provocar su naufragio, pero Ulises logró sobrevivir escuchándolas atado al mástil de su barco. Reitero buen trabajo, aunque Lázaro aparezca y yo me pierda.- Saludos cordiales.-

        • racsonando

          Gracias Mirta, una buena parte de la poesía nos permite algunas misteriosas licencias, un juego de sentidos y contrasentidos que hacen que escribir sea una pequeña carpintería de la palabra; el carpintero (poeta loco, algunas veces) martilla sus voces sobre una alfombra de cristal. El resultado "Una mesa de vidrios rotos y una historia sin final"
          Es un honor y privilegio vuestra presencia.

        • Mirta Elena Tessio



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