¡El Ulises sin abrigo!
Y entonces, ahora, en este preciso instante
¿Qué esperas tú de mí cuando te veo?
si tus ojos de mares encendidos izan velas de despidos,
y me hallo náufrago, barco a la deriva y sal amarga beben mis sentidos.
Y entonces, si doy un paso y mi reloj de caminante pernocta en pálpitos errantes.
Y tú bien sabes que soy viajero inconsolable, y sólo árbol de frutos prohibidos.
Tú me has dicho que en mi río de metáforas, los peces deambulan...
que son cardúmenes de risas y delirios
que las rimas hieden a panales de abejas sin zumbidos.
¡Y que ya no hay ninfas en mis ríos!
que yo Ulises, seguiré siendo una estrofa sin su abrigo.
¿Qué esperas tú de mi cuando te hablo?
Y si tu propia voz es una herida, Lázaro de nada arrepentido,
¿A dónde esperas que vaguen mis exilios?
¿Qué esperas? ¿Qué mi poema te abrace de delirios?
...hasta tu puerta me declare al fin vencido.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.