SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
La indolencia es un trono sin gobierno,
donde el miedo se sienta a legislar;
allí el dolor aprende a no gritar
y el pueblo firma pactos con su infierno.
Es pan de ayer servido como eterno,
es la costumbre hecha de no mirar;
es ver arder la casa y comentar
que el humo es parte justa del invierno.
La indolencia es un dios sin sangre ni alma,
que exige paz a cambio de cadenas,
y llama orden al ruido de la calma.
Pero hay un pulso fiel que rompe venas:
cuando un solo valiente alza su palma,
tiembla el silencio, caen viejas penas.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de febrero de 2026 a las 02:30
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 117
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Lualpri, El Hombre de la Rosa, rosi12, Classman, Hernán J. Moreyra, Nelaery, WandaAngel, LOURDES TARRATS, Rafael Escobar, MISHA lg, Javier Julián Enríquez, Mauro Enrique Lopez Z., Violeta, Carlos Baldelomar, **~EMYZAG~**, Anton C. Faya, CARMEN DIEZ TORÍO, racsonando, Llaneza, Antonio_cuello, Emilia🦋, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, Freddy Kalvo, Lucía gómez, Poesía Herética, Henry Alejandro Morales, alicia perez hernandez, David Arthur, Rafael Parra Barrios, Mª Pilar Luna Calvo, Gianella (G.V.E.) 🌹, Salva45

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Comentarios14
Un Soneto bien hecho hermano.
Gracias Tommy, aquí seguimos hermano.
Saludos
Estimado Justo...
Espero que hayas pasado un buen día de San Valentín.
Gracias por tus letras.
Abrazo
Gracias Luis, sí la pasé bien muchas gracias, hoy viajo a mi casita de campo a ver cómo anda todo por allá y regreso en la noche.
Espero que tu también hayas pasado un buen día
Saludos
Esplendida y grata forma de versar tu bello soneto contra la indolencia estimado Panameño poeta y amigo Justo Aldú
Recibe un abrazo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias Críspulo por tu visita, lectura y comentario.
Saludos
La indolencia es un dios sin sangre ni alma,
que exige paz a cambio de cadenas,
y llama orden al ruido de la calma.
Pero hay un pulso fiel que rompe venas:
cuando un solo valiente alza su palma,
tiembla el silencio, caen viejas penas.
La indolencia, es horrible. Poco , podemos hacer nosotros a ella, pero la mayoría hace mucho menos.. Por lo menos, cuando podemos la denunciamos, escrito o soneto brillante. Siempre aprendo, o medito con tus reflexiones. Yo a veces reconozco tengo fuerza para luchar contra ella, otras no, la veo y creo que no puedo hacer nada, y camino con tristeza al lado de ella. Un abrazo Justo. Gracias . Jose Angel.
Gracias a ti por tu lectura y comentario hermano.
Saludos
La indolencia se viste de la complicidad de la víctima hacia su verdugo, al normalizar su propia condición.
Un escrito brillante, como siempre, por su forma y su fondo.
Un abrazo.
Marie Paule
Marie Paule,
Muchas gracias por tus palabras y por tu lectura tan atenta. Me alegra que el texto haya resonado contigo, tanto en la forma como en el fondo.
Te mando un abrazo grande y mi gratitud sincera.
Saludos
Nos hemos acostumbrado a mirar para otro lado cuando vemos algo que incomoda, que compromete.
Algunos dicen" No te metas en camisas de once varas" insinuando que denunciar una situación no nos lleva a buen término.
Si se ve a algún mendigo, te dicen que para qué le vas a dar dinero, que seguro lo quiere para malgastarlo.
Y, así, tantos casos.
El caso es que preferimos estar tranquilos y ,mientras no nos afecte directamente, nos hacemos los despistados.
Pero esto, en vez de reparar una situación, la empeora.
Si no se soluciona en el momento adecuado, irá a peor.
Muchas gracias por esta reflexión, Justo.
Saludos.
Gracias Nelaery, Es cierto: mirar hacia otro lado puede darnos una calma momentánea, pero suele agrandar el problema con el tiempo. Aprecio mucho que hayas compartido tu punto de vista y que el texto te haya invitado a pensarlo.
Un saludo cordial.
Un saludo cordial.
Querido Justo,
Tu soneto no solo denuncia: incomoda con elegancia. Hay una fuerza ética en tus imágenes —ese “trono sin gobierno”, ese “pan de ayer servido como eterno”— que no permite al lector permanecer indiferente. No atacas con estridencia; señalas con precisión, y eso duele más.
Me toca especialmente ese verso final donde un solo valiente basta para que tiemble el silencio. Ahí el poema deja de ser crítica y se convierte en esperanza activa.
Gracias por escribir desde esa conciencia que no se resigna. Textos así no solo se leen: interpelan.
Un abrazo,
-LOURDES
Poetas somos...
Lourdes,
Gracias por tu lectura. Es bueno saber que los versos te han hablado así, con esa mezcla de denuncia y esperanza que intento sostener en la escritura. Tus palabras también interpelan y acompañan.
Un abrazo grande. POETAS SOMOS.
POETAS SOMOS...
la indolencia poeta es carencia, en todos sentidos.
más siempre hay donde encanja, menos a los justos y
seres equilibrados en el planeta , bueno lo común
de la palabra equilibrio, , ya sea en la vida cotidiana
en lo politico,
gracias por compartir
La indolencia es un dios sin sangre ni alma,
que exige paz a cambio de cadenas,
y llama orden al ruido de la calma.
besos besos
MISHA
lg
Tienes toda la razón Misha, muchas gracias por ese comentario tan real y al grano.
Saludos
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este gran y reflexivo soneto, que plantea una reflexión sobre la indolencia, representada como una influencia opresiva que afecta al pueblo soberano, y cuyas ideas objetivadas formalmente están de actualidad hoy en día. En este sentido, la «indolencia» se manifiesta como un trono por parte de los Poderes Gubernamentales en el que el miedo establece las normas, el dolor permanece en silencio y el pueblo hace un pacto con su propia opresión. Por lo que esta inacción, descrita con metáforas precisas, se manifiesta en la aceptación de un presente estancado, donde la costumbre impide la visión crítica y la indiferencia ante la adversidad se convierte en norma, en detrimento tanto de la libertad individual como colectiva. Por ende, la indolencia, como una fuerza que puede parecer despiadada, requiere una rendición que, aunque pueda ofrecer una calma superficial, en realidad oculta el silencio bajo un manto de obediencia. Sin embargo, el soneto culmina con una esperanza: la irrupción de la valentía individual, simbolizada en «un solo valiente», capaz de romper el yugo de la apatía y despertar la conciencia colectiva.
Por su parte, en el contexto contemporáneo, el soneto podría interpretarse como una reflexión crítica sobre la democracia actual. La pasividad ciudadana, la aceptación sin cuestionamiento de las decisiones políticas y la validación de las élites a través del voto, podrían interpretarse como una forma de indolencia. El pueblo, al no ejercer su capacidad crítica y su participación, podría ser considerado cómplice de un sistema que perpetúa la sumisión. El soneto, por tanto, nos invita a reflexionar sobre la importancia de una ciudadanía activa y comprometida, capaz de desafiar la indolencia y construir una sociedad más justa y libre.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Agradezco de veras la profundidad y claridad de tu lectura. Has captado con precisión el pulso del soneto: esa indolencia que no se impone con estruendo, sino que se instala como costumbre, como norma silenciosa donde el miedo administra, el dolor se repliega y la ciudadanía corre el riesgo de pactar, casi sin notarlo, con su propia quietud.
Me resulta especialmente valioso que lleves la reflexión al terreno contemporáneo. El poema, en efecto, no pretende señalar un tiempo concreto, sino una actitud recurrente en la historia: cuando la crítica se adormece y la participación se delega por inercia, la libertad empieza a erosionarse desde dentro. Tu interpretación subraya algo esencial: la indolencia no solo nace del poder, también se alimenta de la renuncia colectiva a cuestionar, a implicarse, a sostener la conciencia despierta.
Y, como bien señalas, quise que el cierre no fuera una rendición, sino una grieta. La figura de ese “solo valiente” simboliza la certeza de que toda transformación comienza en una conciencia que decide no aceptar el silencio como destino. A veces basta una voz firme para que el temblor se propague y la apatía pierda su apariencia de inevitabilidad.
Gracias por tu mirada lúcida, por tu reflexión comprometida y por acompañar el poema con un análisis tan sustancial.
Recibe un cordial saludo y un fuerte abrazo, con mi sincero aprecio.
Saludos
Que bien Soneto Justo totalmete reflexivo. saludos.
Muchas gracias Violeta amiga.
Saludos
Un día más, querido amigo, entrar en tu espacio es adentrarse en un mar de emociones que atrapan tanto por la belleza y perfección de la forma y la estructura con la que abordas tu obra como por el tema que cada día eliges.Hoy nos presentas un magnífico soneto, con esa belleza de la poesía clásica y con la perfección que tu pluma siempre imprime a tus poemas, abordando además un tema sumamente interesante: la indolencia, un mal silencioso convertido en forma de poder. En él se instala una imagen de vacío institucional, donde no reina la justicia, sino el miedo. La personificación del miedo que «se sienta a legislar» convierte la apatía en sistema, en norma aceptada, y el dolor que «aprende a no gritar» revela una sociedad domesticada, donde el sufrimiento ya no estalla, sino que se administra.El segundo cuarteto profundiza con imágenes de gran eficacia simbólica. «Pan de ayer servido como eterno» sugiere la perpetuación de lo caduco, la tradición convertida en excusa. Y la metáfora de la casa que arde mientras se justifica el humo como parte del invierno es uno de los hallazgos más potentes: retrata la normalización del desastre, la comodidad de explicar en lugar de actuar.En los tercetos, el poema asciende de lo político a lo casi teológico: la indolencia es «un dios sin sangre ni alma», una divinidad fría que exige paz a cambio de cadenas. La paradoja «ruido de la calma» denuncia el silencio impuesto, ese orden aparente que esconde opresión.Sin embargo, el cierre introduce una grieta luminosa: basta «un solo valiente» para que el silencio tiemble. El pulso —imagen orgánica y vital— rompe la abstracción del miedo. Así, el soneto no se queda en la denuncia; propone una ética del coraje individual.Con lenguaje claro, metáforas coherentes y una progresión firme, el poema logra ser crítico sin perder lirismo ni caer en ingenuidades. Es una llamada a despertar desde la conciencia, no desde el estruendo. En el fondo, el poema afirma algo esencial: la mayor tiranía no es la violencia visible, sino la indiferencia aceptada; y la mayor revolución no es multitudinaria, sino individual.
Un maravilloso soneto que no grita, pero golpea. Gracias por compartir ,querido amigo y llenar esta tarde de domingo de tu buen hacer. Feliz día. Un abrazo
Leer tu interpretación es comprobar cómo un poema, al encontrar una mirada atenta, deja de pertenecer solo a quien lo escribe y empieza a vivir plenamente en quien lo lee. Has penetrado con lucidez en el corazón del soneto, desentrañando no solo sus imágenes, sino también la inquietud moral que lo sostiene.
Me alegra especialmente que hayas percibido esa presencia del miedo institucionalizado y de la indolencia como fuerza silenciosa, porque justamente quise mostrar cómo, a veces, no son los estruendos los que más dañan, sino los hábitos aceptados, la resignación cotidiana, ese dolor que se acostumbra a callar. Tu lectura de los símbolos —el pan envejecido, la casa ardiendo, el humo justificado— ilumina con precisión el sentido que intenté sembrar entre los versos.
También agradezco que señales la rendija final de esperanza. Creo, como tú apuntas, que la verdadera transformación no siempre nace de multitudes, sino del latido firme de una sola conciencia despierta. Si el poema logra sugerir esa posibilidad —mínima pero real— entonces ha cumplido su propósito.
Gracias por tu sensibilidad, por tu generosidad al leer y por acompañar mis letras con una reflexión tan cuidadosa y hermosa. Que esta tarde continúe colmada de luz y de poesía.
Un abrazo grande y afectuoso.
Genial soneto que nos lleva a la reflexión.
Un abrazo Justo.
Muchas gracias amiga Llaneza por tu lectura y comentario.
Saludos
Siempre resulta placentero leer tus aportes poéticos mi apreciado JUSTO ALDÚ.
Un abrazo fraterno.
Gracias Freddy, siempre a la orden. Estoy leyendo de a poco tu publicación en Scribd. Tengo algunas en ese sitio.
Saludos
👍🤗🙏
.....Pero hay un pulso fiel que rompe venas:
cuando un solo valiente alza su palma,
tiembla el silencio, caen viejas penas......
necesita , a veces, solamente una voz valiente en contra para animar los demás.
Buen soneto Justo
Un abrazo poerta amigo
David
Gracias David por tu lectura y comentario.
Con solo ver que tu llegaste hasta mi espacio me siento satisfecho amigo. Saludos hasta Europa.
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