SONETO CONTRA LA INDOLENCIA
La indolencia es un trono sin gobierno,
donde el miedo se sienta a legislar;
allí el dolor aprende a no gritar
y el pueblo firma pactos con su infierno.
Es pan de ayer servido como eterno,
es la costumbre hecha de no mirar;
es ver arder la casa y comentar
que el humo es parte justa del invierno.
La indolencia es un dios sin sangre ni alma,
que exige paz a cambio de cadenas,
y llama orden al ruido de la calma.
Pero hay un pulso fiel que rompe venas:
cuando un solo valiente alza su palma,
tiembla el silencio, caen viejas penas.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026