El armario abierto
me vomita ropa olvidada.
Es duro soportar el sonsonete diario.
Lo comprado con ilusión entonces
rebosa hoy por las perchas.
Soy lo que tengo y me pongo.
Cada mañana,
el sinvergüenza del espejo
me devuelve sin vergüenza,
la cara que no creo tener.
Ingenuo a más no poder.
Armario y espejo,
muchas veces, -las más-
murmuran en silencio
poniéndome a caldo.
© Juan Andrés Silvente López
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Autor:
Juañaco (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de febrero de 2026 a las 10:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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