El armario abierto
me vomita ropa olvidada.
Es duro soportar el sonsonete diario.
Lo comprado con ilusión entonces
rebosa hoy por las perchas.
Soy lo que tengo y me pongo.
Cada mañana,
el sinvergüenza del espejo
me devuelve sin vergüenza,
la cara que no creo tener.
Ingenuo a más no poder.
Armario y espejo,
muchas veces, -las más-
murmuran en silencio
poniéndome a caldo.
© Juan Andrés Silvente López
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Autor:
Juañaco (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de febrero de 2026 a las 10:57
- CategorĂa: Sin clasificar
- Lecturas: 29
- Usuarios favoritos de este poema: Tito Rod, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., ElidethAbreu

Offline)
Comentarios1
Poeta del Alma:
Hoy he querido honrar la llama que cada uno de ustedes sostiene en silencio.
En mi más reciente oda los he incluido, uno por uno, aunque no nombre rostros ni firmas, porque cada verso nace de la gratitud que siento por su palabra.
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