Amigo, don del cielo concedido,amparo fiel en lid desventurada,luz que disipa sombra conjuraday alivia el mal del pecho dolorido.
Jamás tu pecho noble ha desmentidola fe constante, firme y declarada;ni muda el tiempo, en su veloz jornada,el lazo puro en ti siempre encendido.
Si ruge el mundo, tú me das sosiego;si duda el alma, afirmas su esperanza;si caigo, hallo en tu voz dulce victoria.
No envidia al cetro el corazón que entrego,pues vale más tu firme confianzaque cuanto alcanza el tiempo o la memoria.
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Autor:
Efrain Eduardo Cajar González (
Online) - Publicado: 14 de febrero de 2026 a las 10:31
- Categoría: Sin clasificar
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