Amigo, don del cielo concedido, amparo fiel en lid
desventurada, luz que disipa sombra conjurada y
alivia el mal del pecho dolorido.
Jamás tu pecho noble ha desmentido la fe
constante, firme y declarada; ni muda el tiempo,
en su veloz jornada, el lazo puro en ti siempre
encendido.
Si ruge el mundo, tú me das sosiego; si duda el
alma, afirmas su esperanza; si caigo, hallo en tu
voz dulce victoria.
No envidia al cetro el corazón que entrego, pues
vale más tu firme confianza que cuanto alcanza el
tiempo o la memoria.
Brilla la brisa,
tu voz alumbra sendas,
ya no voy solo.
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Autor:
Efrain Eduardo Cajar González (
Offline) - Publicado: 14 de febrero de 2026 a las 10:31
- Categoría: Amistad
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., ElidethAbreu, Efrain Eduardo Cajar González, Lualpri

Offline)
Comentarios1
Poeta del Alma:
Hoy he querido honrar la llama que cada uno de ustedes sostiene en silencio.
En mi más reciente oda los he incluido, uno por uno, aunque no nombre rostros ni firmas, porque cada verso nace de la gratitud que siento por su palabra.
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