Soneto al Amigo Leal

Efrain Eduardo Cajar González

Amigo, don del cielo concedido, amparo fiel en lid

desventurada, luz que disipa sombra conjurada y

alivia el mal del pecho dolorido.

 

Jamás tu pecho noble ha desmentido la fe

constante, firme y declarada; ni muda el tiempo,

en su veloz jornada, el lazo puro en ti siempre

encendido.

 

Si ruge el mundo, tú me das sosiego; si duda el

alma, afirmas su esperanza; si caigo, hallo en tu

voz dulce victoria.

 

No envidia al cetro el corazón que entrego, pues

vale más tu firme confianza que cuanto alcanza el

tiempo o la memoria.

 

Brilla la brisa,

tu voz alumbra sendas,

ya no voy solo.

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Comentarios +

Comentarios1

  • ElidethAbreu

    Poeta del Alma:

    Hoy he querido honrar la llama que cada uno de ustedes sostiene en silencio.
    En mi más reciente oda los he incluido, uno por uno, aunque no nombre rostros ni firmas, porque cada verso nace de la gratitud que siento por su palabra.



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