De tu dolor primero fui la aurora,
y en sangre tibia el mundo me nombraste;
con manos pobres, el cielo me entregaste,
venciendo al miedo oscuro hora tras hora.
Tu espalda fue montaña protectora,
tu sueño en vela el frío me guardaste;
pan hecho esfuerzo en lágrimas amasaste,
y al hambre misma la llamaste “ahora”.
Primer amor, raíz de mi latido,
respeto antiguo, templo verdadero,
legado ardiente en mi mirar encendido.
Si hoy soy camino firme y duradero,
es porque en tu silencio sostenido
fundaste en mí lo eterno y lo sincero.
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Autor:
Kenneth (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de febrero de 2026 a las 15:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Syol *, Éusoj Nidlaj, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, racsonando

Offline)
Comentarios1
Excelente !
Buenas tardes poeta..
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