Lengua de ira fue la tuya, hermano
en mi lengua gloriosa y castellana,
que ibas de la ilusión a la desgana
en un rincón oscuro y provinciano.
Tus versos se quedaron en tu mano
apretada de frío una mañana.
Te aclamó nada más que la campana
del cementerio, y luego fue el gusano
el único lector de tu poesía.
No tuviste otro aplauso que el azote
de la lluvia en la lápida sombría
del nicho, y si el olvido fue tu islote,
tu nombre con el réquiem de estrambote,
es para todos hoy tu antología.
De LOS ESPEJOS PREFERIDOS, 1999
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Autor:
Juan Rafael Mena (
Online) - Publicado: 13 de febrero de 2026 a las 13:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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