A un cenzontle
Cuando siento frío, pienso,
pues el invierno es mortaja
para creernos morir,
hacernos bien descansar,
como el canal de toxinas,
como el agua malograda.
Me gusta—solamente esto:
propio espacio sin maldad.
Pues antes de continuar,
gozo escuchar cómo canta
cierto cenzontle, de voces
que transforman mi noche y alma.
Ave de sueño y suspiro,
fuerza de la madrugada,
príncipe de lo invisible,
hacedor de las mañanas;
Eternos vientos con voces
dejados eras atrás.
Cantos de la noche febril
en las que deseo saltar.
Sentir la transformación
bajo mis pies, en las matas,
sujetar su voz, volar;
recurrir a su cantar.
Musa enérgica de asombro
para mi rincón recluido,
del finito que me es todo.
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Autor:
A. N. Arias (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de febrero de 2026 a las 16:18
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 1
- En colecciones: Poemas de naturaleza.

Offline)
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