La luz que no se apaga

Samuel Gelvez

Se detuvo el tiempo en aqueo enero frío, cuando el mundo, de pronto, cambió su color. Tu, que sanabas con manos de alivio, nos dejas ahora curando un dolor. 

Tus libros abiertos, tus metas tan cerca, testigos sientes de tanta entrega. Esa disciplina, tu calma, tu fuerza, la bondad que en tu alma siempre se hospeda. 

Hijo, orgullo de pasos constantes, que buscaste en la ciencia el don de ayudar, hoy eres el pulso de nuestros instantes, el eco bendito que no ha de callar. 

Nos quedan tus risas, los días compartidos, el brillo en tus ojos, tu noble existir. Aunque hoy el silencio nos deje heridos, tu rostro de luz se queda aquí.

No mueren los sueños que diste a la vida, ni el amor que en nosotros lograste sembrar. Juan Sebastián, alma querida, en cada latido te habremos de hallar.

Dedicado Para ti hijo mio, que mis palabras te lleguen al cielo 

Ver métrica de este poema
  • Autor: Samuel Gelvez (Online Online)
  • Publicado: 11 de febrero de 2026 a las 21:16
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema esta dedicado a la memoria de mi amado hijo Juan Sebastián, te amo hijo
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 0
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.