No es que no te quiera.
Es que aprendí a querer distinto.
Antes amaba como quien se lanza al mar
sin mirar la marea,
sin preguntar por la profundidad,
sin saber si sabía nadar.
Ahora miro el agua
y escucho mi cuerpo.
Y mi cuerpo ya no quiere incendios,
quiere temperatura estable.
No quiere promesas que se sienten como abrazo apretado,
quiere manos que sostengan sin apretar.
No es que no me conmueva
cuando dices que el pecho te arde
y que mi ausencia te recorre el estómago.
Es tierno.
Es humano.
Es bonito.
Pero yo ya no quiero ser fuego para nadie.
Quiero ser hogar.
Y un hogar no arde todo el tiempo.
Lo quiero.
Sí.
Lo quiero con la serenidad
de quien sabe que puede perder
y aun así seguir completa.
No me mata la idea de irme.
No me asusta la idea de quedarme.
Lo que me asusta sería traicionarme.
Yo no nací para fusionarme.
Nací para acompañar sin perderme.
Para amar con puertas.
Para elegir cada día,
no por necesidad,
sino por deseo.
Si un día nuestros caminos
piden más de lo que yo puedo dar sin romperme,
te miraré con tristeza…
pero también con respeto.
Porque aprendí
que la forma más profunda de amor
es no abandonarme a mí
-Arih-
-
Autor:
Arih (
Online) - Publicado: 11 de febrero de 2026 a las 11:17
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.