Arih

No es que no te quiera

 

No es que no te quiera.

Es que aprendí a querer distinto.

Antes amaba como quien se lanza al mar

sin mirar la marea,

sin preguntar por la profundidad,

sin saber si sabía nadar.

Ahora miro el agua

y escucho mi cuerpo.

Y mi cuerpo ya no quiere incendios,

quiere temperatura estable.

No quiere promesas que se sienten como abrazo apretado,

quiere manos que sostengan sin apretar.

No es que no me conmueva

cuando dices que el pecho te arde

y que mi ausencia te recorre el estómago.

Es tierno.

Es humano.

Es bonito.

Pero yo ya no quiero ser fuego para nadie.

Quiero ser hogar.

Y un hogar no arde todo el tiempo.

Lo quiero.

Sí.

Lo quiero con la serenidad

de quien sabe que puede perder

y aun así seguir completa.

No me mata la idea de irme.

No me asusta la idea de quedarme.

Lo que me asusta sería traicionarme.

Yo no nací para fusionarme.

Nací para acompañar sin perderme.

Para amar con puertas.

Para elegir cada día,

no por necesidad,

sino por deseo.

Si un día nuestros caminos

piden más de lo que yo puedo dar sin romperme,

te miraré con tristeza…

pero también con respeto.

Porque aprendí

que la forma más profunda de amor

es no abandonarme a mí

 

-Arih-