En la tarvia ardiente un camión botó sus restos de cal,
y se fue, a toda prisa.
Pasaba un viejo mirando el asfalto blanquecino,
pasó rascandose una ceja, a toda prisa.
Creí volar una paloma por sobre los andamios
improvisados de mi pequeña función,
mas a media canción eché el ojo al cielo; tan solo vi al Sol,
a toda prisa.
La tinta de mis manos rauda impronta un manuscrito que,
tal vez ―y solo tal vez― no pasará a toda prisa...
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Autor:
Ian Tejeda (
Offline) - Publicado: 10 de febrero de 2026 a las 17:07
- Comentario del autor sobre el poema: Tras varios meses en ausencia de musas (las cuales incluso llegué a pensar de vacaciones), tuve este pensamiento mientras volvía de la escuela. Lo anoté en una libreta de bolsillo y al llegar a casa terminé de aclarar la idea. El tiempo es cada vez más fugaz (al menos así se siente), y en medio de toda esa prisa desordenada y caótica, lo mejor que puede hacer un artista es continuar con sus obras, con la esperanza de que —tal vez— estas no pasen con esa velocidad despiadada. Saludos desde República Dominicana.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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