Nuestra Piel

Marvin Ramirez

Déjame envolverte en mis brazos y detener las manecillas del mundo. Que los segundos se fundan en este abrazo y se olviden de correr.

 

​No pronuncies ni un suspiro; yo también haré del silencio mi santuario. Bien sabemos que hay verdades que la boca no alcanza a modular, pero que el pecho comprende al instante.

 

Este amor no sabe de deudas ni de esperas; te entrego mi calma sin pedir nada a cambio. Solo busco el privilegio de sentir el calor de tu piel y el canto constante de tu corazón latiendo contra el mío.

 

​Cuando el momento expire, me marcharé como una sombra suave. Así como llegué, sin estrépito, me iré en silencio... dejando solo el calor de mi ausencia en tu memoria.

Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Genial y hermoso tu versar estimado poeta y amigo Marvim
    Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
    El Hombre de la Rosa

    • Marvin Ramirez

      Muchas gracias por sus palabras y por tomar de su tiempo para leer.
      Le mando un fuerte saludo



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