Marvin Ramirez

Nuestra Piel

Déjame envolverte en mis brazos y detener las manecillas del mundo. Que los segundos se fundan en este abrazo y se olviden de correr.

 

​No pronuncies ni un suspiro; yo también haré del silencio mi santuario. Bien sabemos que hay verdades que la boca no alcanza a modular, pero que el pecho comprende al instante.

 

Este amor no sabe de deudas ni de esperas; te entrego mi calma sin pedir nada a cambio. Solo busco el privilegio de sentir el calor de tu piel y el canto constante de tu corazón latiendo contra el mío.

 

​Cuando el momento expire, me marcharé como una sombra suave. Así como llegué, sin estrépito, me iré en silencio... dejando solo el calor de mi ausencia en tu memoria.