LA SANACIÓN DE LA HERIDAS

Carlos Brid

 

Después de haber habitado en el silencio

parto más allá de la rutina,

donde los senderos

de lo viejo y lo nuevo,

se separan sin mirarse.

Con mis ojos y mis sueños,

abandono el refugio del tedio

y piso los verdes inmensos,

estrellas que han visto todo,

pero que aún aguardan la sorpresa.

Mis ojos son el álbum donde guardo,

el pasado, el sepia de las caras

que me han enseñado a entender.

Mis sueños son el cosquilleo del alma.

Desnudo de promesas,

ligero de horas tristes,

viajo sobre las llanuras

asombrado por esa ruta

sin destinos que conozca.

Duermo en los montes de sosiego

donde no hay finales con miedo.

Como las flores, dejó que me despierte el día

y que se llene de luz con el sol de la mañana

Dejo entrar en mis oídos, las canciones ingenuas

sin protestas, sin reproches

Hoy

Mis pies caminan la ruta descansada,

esa que recorro

con ensueños ganados.

Escucho un himno de voces diáfanas,

bella melodía que vuela sobre el viento,

que cruza los mares peligrosos

y llega en los atardeceres de fuego

a las costas sin pueblos que haya visto,

venciendo a la rutina,

aceptando que algunas batallas están perdidas,

recibiendo la sanación de las heridas

y llevando las cicatrices como recuerdos.

 

 

  • Autor: Carlos Brid (Offline Offline)
  • Publicado: 8 de febrero de 2026 a las 18:26
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
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