El auriga impenitente,
el que viaja como un demente,
el que pierde la noción de su frente,
el que se hiere, se mide y se arrepiente.
El peso que nosotros mismos marcamos,
el tonelaje que empuja lo que arrastramos,
tal vez convenga desterrar nuestros fallos,
o aceptar, al menos, nuestros desvaríos.
El auriga impenitente,
inmisericorde, que te ausculta en la noche:
las preocupaciones, el miedo a fallarte,
no siempre se vence en el frente.
El auriga impenitente,
el cochero que parece buscarte,
el viaje —auténtico dislate—
pero que, tarde o temprano, se hace.
El auriga impenitente,
se hace lo que se puede,
no siempre sopla el poniente:
hay que aprender a vivir en el presente.
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Autor:
Josean100 (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 8 de febrero de 2026 a las 04:50
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema va un poco como reflexión, del limite , de la ambición. Espero que les guste. Gracias. José Ángel.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, alicia perez hernandez

Online)
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