El auriga impenitente,
el que viaja como un demente,
el que pierde la noción de su frente,
el que se hiere, se mide y se arrepiente.
El peso que nosotros mismos marcamos,
el tonelaje que empuja lo que arrastramos,
tal vez convenga desterrar nuestros fallos,
o aceptar, al menos, nuestros desvaríos.
El auriga impenitente,
inmisericorde, que te ausculta en la noche:
las preocupaciones, el miedo a fallarte,
no siempre se vence en el frente.
El auriga impenitente,
el cochero que parece buscarte,
el viaje —auténtico dislate—
pero que, tarde o temprano, se hace.
El auriga impenitente,
se hace lo que se puede,
no siempre sopla el poniente:
hay que aprender a vivir en el presente.
-
Autor:
Josean100 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de febrero de 2026 a las 04:50
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema va un poco como reflexión, del limite , de la ambición. Espero que les guste. Gracias. José Ángel.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 74
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, alicia perez hernandez, Hernán J. Moreyra, FRANCISCO CARRILLO, El Hombre de la Rosa, Willie Moreno, Mauro Enrique Lopez Z., Javier Julián Enríquez, AnnaSerena28, EmilianoDR, JUSTO ALDÚ, Poesía Herética, Nelaery, Classman, Andiuz, David Arthur, Llaneza, Mª Pilar Luna Calvo, racsonando

Offline)
Comentarios4
Una bella y generosa forma de bien versar estimado poeta y amigo Josean100
Saludos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Saludos Crispulo. Jose Angel.
Muchas gracias, estimado amigo José Ángel, por este gran y filosófico poema, que explora los límites de la existencia y la naturaleza de la ambición en relación con la condición humana. En este sentido, se puede apreciar cómo la figura retórica de la epímone «El auriga impenitente», figura central, simboliza la voluntad individual, impulsada por una búsqueda incesante, a menudo errática y autodestructiva. En su travesía, parece que la voz poética se enfrenta a desafíos internos, como la reflexión personal, el remordimiento y la aceptación de las limitaciones propias. En este aspecto, se diría que el poema sugiere una reflexión sobre la tensión entre la aspiración y la realidad, entre el deseo de trascendencia y la finitud inevitable. En este contexto, la ambición puede manifestarse como un impulso que motiva al ser humano, pero también como una fuente de inquietud y desilusión. Considerando esto, la reflexión final, que invita a «aprender a vivir en el presente», sugiere la importancia de encontrar un equilibrio entre la aspiración y la aceptación, entre la búsqueda de lo trascendente y la valoración de la experiencia inmediata.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Gracias a ti Javier por tu profundo comentario. Si, sin duda, va del límite de la finitud del orgullo, el realismo y la aceptación del destino. El comentario es sin duda excelente. Muchas gracias. José Ángel.
El texto funciona como una reflexión sobre la carga interior, la autoexigencia y el peso de las decisiones, sin caer en el lamento, sino buscando una forma de aceptación. Destaca cómo el “viaje” se convierte en metáfora de la vida, con errores, miedos y persistencia.
Saludos
Si desde los 16 años que terminamos la vida es una secuencia de decisiones que condicionan tu vida. Un abrazo amigo. José Ángel
El auriga impenitente, no solamente un interesante título sino una buena metáfora para el ser humano y sus metas futuros pero también sus preocupaciones y sus miedos.
Un viaje existencial , la vida.
Un gran abrazo querido amigo
David
Un gran abrazo David. Jose Angel.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.