Noble de reflejo

Saborío Parreaguirre, Marco Antonio

Los títulos nobiliarios no nombran un linaje heredado, sino un orden conquistado en el tránsito.

 

Señor apacible.

¡Qué recuerdos tenemos!

Vivencias irrefutables.

Dolores compartidos.

Placeres comentados.

 

Aún estás conmigo y con mi albur.

Ya miramos más fijo. No buscamos

caras bonitas sino que hay en esas almas.

¡Ese espejo que son los ojos! - ¡sublime!

 

Recuerdo cuando fuimos consortes de lujuria.

El sexo fue compás carcelario 

¡Qué tiempos! ¡Cuánta pérdida de tiempo!

 

Seguís conmigo, viejo consorte.

Ahora tenés tu título nobiliario.

Puedo enumerar cómo tu linaje ha cambiado:

 

"Fuiste Barón en tus tierras más chicas.

Pasaste a ser el vizconde sin saber

quién era tu señor.

Te volviste conde sin tener una guía precisa.

Los límites de tu era y tu hastío

se marcaron cuando fuiste marqués.

Y ahora sos duque, el más alto de todos.

Honorable, supremo solo rindiendo pleitesía

a aquel que está sobre todos.

 

¡Al rey de reyes!

 

De vuelta a la realidad, viejo amigo,

es un gusto verte, reconocerte.

Estimarte con cariño fraternal.

Ver en lo que te has convertido,

me llena el corazón de alegría.

Saludos a tu albur y heredera.

 

Todo esto lo sonrío cuando nos miramos

al espejo, viejo amigo.

Ese reflejo de lo que fui, soy y  seré.

Te quiero mucho, reflejo de príncipe.

 

 

Ver métrica de este poema
  • Autor: Marco Antonio Saborío Parreaguirre. (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 8 de febrero de 2026 a las 00:45
  • Comentario del autor sobre el poema: Este texto surgió a partir de tres palabras que aparecieron juntas: consorte, rey y carcelario.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.