Las luces del alba
recorren el agreste campo,
inundado de oro y trigo,
la tierra otra vez fértil y viva.
El viento de la mañana
se lleva consigo las cenizas
del antaño campo quemado,
donde solo quedan los rescoldos
de arboles antes frondosos,
que ahora:
esqueletos son,
recuerdos también.
El rocío del nuevo día
inunda la parcela de mi corazón,
esperando a ser replantada
habiendo esperado largo tiempo sin razón.
Así que con los brazos abiertos
espero las nuevas semillas,
que replantaran la foresta de mi alma,
que volverán a traer color a mi piel
una sonrisa a mi rostro
y a mi vida algo de emoción.
Pero todavía no se si te has ido,
si el viento ha barrido del todo
el fuego de tu destrucción,
mañana te digo, princesa mía,
espera ese poema con disimulada indiferencia
y sentida desesperación.
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Autor:
Alosno (
Offline) - Publicado: 7 de febrero de 2026 a las 17:19
- Comentario del autor sobre el poema: Nos vemos en los siguientes versos.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
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