Alosno

Vete(36)

Las luces del alba

recorren el agreste campo,

inundado de oro y trigo,

la tierra otra vez fértil y viva.

 

El viento de la mañana

se lleva consigo las cenizas

del antaño campo quemado,

donde solo quedan los rescoldos

de arboles antes frondosos,

que ahora:

esqueletos son,

recuerdos también.

 

El rocío del nuevo día

inunda la parcela de mi corazón,

esperando a ser replantada

habiendo esperado largo tiempo sin razón.

 

Así que con los brazos abiertos

espero las nuevas semillas,

que replantaran la foresta de mi alma,

que volverán a traer color a mi piel

una sonrisa a mi rostro

y a mi vida algo de emoción.

 

Pero todavía no se si te has ido,

si el viento ha barrido del todo

el fuego de tu destrucción,

mañana te digo, princesa mía,

espera ese poema con disimulada indiferencia

y sentida desesperación.