Llegas a mí
de forma inesperada,
con esa forma tuya
de entrar sin preguntar
y hacer que tus versos
(como si nada)
se adueñen de mí.
Tus palabras
se arropan en mi alma
como quien al volver a casa
reconoce su hogar,
y de esa manera tú,
me enseñas a buscar,
a encontrar razones
más allá de las frases.
Pero hay veces
en las que las cosas
simplemente… ocurren,
y así tenía que ser tu adiós,
con esa manera de hablar
casi sin decir…
pero dejando todo a la vista,
sin querer perturbar y a la vez…
removiendo mi interior
hasta conseguir que tiemble
(una vez más)
al borde de ti.
Por eso amor,
yo me quedo aquí,
colgado al borde de tus versos
y si un día, decides volver…
tiéndeme fuerte tu mano
y aférrate a mí.
-
Autor:
Slocker (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de febrero de 2026 a las 10:39
- Categoría: Amor
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: JuanDumBass, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Carlos Baldelomar, alicia perez hernandez, AnnaSerena28

Offline)
Comentarios3
Poemas pasados , 2006
Te aplaudo
No te entiendo pero gracias por el aplauso
Un saludo
Geniales tus bien escritas estrofas estimado poeta y amigo Juan
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias amigo poeta ,Críspulo.
Tus palabras amables son siempre un regalo,
Saludos
Amigo Juan,
Tu poema despliega con delicadeza una cartografía íntima de los afectos. No se apoya en la grandilocuencia, sino en esa respiración leve con la que irrumpen las emociones reales: llegan sin anunciarse, pero alteran todo a su paso.
La primera estrofa funciona como umbral: el otro se instala no desde lo físico, sino desde el lenguaje. La escritura del otro —sus versos— no son solo palabras: son presencia, ocupación emocional, roce que persiste.
Lo más interesante es cómo el poema traza el recorrido del afecto: primero la llegada, luego el vínculo, finalmente la partida. Pero esa despedida elige no ser dramática: dice sin decir, deja a la vista lo esencial sin levantar la voz. Allí habita uno de los logros más sutiles del texto: evocar una experiencia profunda sin explicarla del todo, dejando grietas fértiles, silencios cargados, una tensión entre el gesto y el estremecimiento.
El ritmo emocional es constante pero no plano; hay pausas, paréntesis, detenciones que sostienen una respiración íntima.
El poema no se deshace en lamentos: susurra, y eso basta para doler.
Gracias por escribirlo.
Un abrazo,
—LOURDES
Poetas somos...
Estimada Lourdes,
Tu comentario, es lo más bonito que he leído sobre un poema mío.
Me siento muy afortunado de que hayas pasado por mi poema y escribas esas palabras..
Muchísimas gracias,
Un abrazo
Juan
Poetas somos...
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