Poema del amor que no fue y fue eterno
No te tuve
y por eso no te perdí.
Fuiste amor sin manos,
mirada que no pidió cuerpo,
fuego educado por la conciencia.
Nos quisimos en la orilla
donde el deseo aprende a callar
para no romper la vida que viene.
Sevilla fue un latido compartido,
tardes robadas al tiempo,
risas que no sabían
que ya estaban despidiéndose.
Luego la distancia —
esa obrera silenciosa—
hizo su trabajo sin maldad:
cada cual siguió su camino
y el amor se volvió semilla.
Tú tuviste un hijo.
Yo tuve una hija.
Y en esos nacimientos
nuestro amor quedó justificado.
Nunca quise otra vida.
Nunca quise corregir el destino.
Lo que fue suficiente
no necesita revancha.
Cuando moriste
no viniste a llevarme,
viniste a reconocerme.
Entraste en mí
como entra la música
que ya estaba escrita.
No me pediste nada.
No te pedí nada.
Eso es el amor cuando es limpio:
presencia sin deuda.
Si hay otro tiempo,
no será para tocarnos,
sino para sonreír
sabiendo que supimos parar
antes de herir al mundo.
Porque hay amores
que no nacen para quedarse,
sino para enseñar a amar mejor
todo lo demás.
Y tú —
amor que no fue mío—
sigues siendo
una de las verdades
más hermosas
de mi vida.
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de febrero de 2026 a las 08:27
- Categoría: Amor
- Lecturas: 19
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, jasl🔴, alicia perez hernandez, rosi12
- En colecciones: ANTONIO PORTILLO SPINOLA.

Offline)
Comentarios3
Ese amor no fue mio. Pero lo que aprendi a través de él, sí lo es. Y es, probablemente, uno de los aprendizajes más puros y permanentes que un corazón puede llevar consigo.
Geniales tus bien escritas estrofas estimado poeta y amigo Antonio
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias por leerme.
Cuando moriste
no viniste a llevarme,
viniste a reconocerme.
GRACIAS POR COMPARTIR QUE TENGAS UN BUEN DIA
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.