Para Empezar

Elena de Mayo

¿Qué tal un gracias?
en la mañana al despertar,
para empezar:

gracias por el respirar
y el corazón palpitar.

 

Gracias quizá por el dolor,
por una ausencia que aflige tu corazón;
o por aquella traición
que, como puñal, traspasó tu interior

y te sumergió en una profunda consternación.

 

Las gracias también se pueden dar
cuando la expectativa no se pudo superar
o cuando, por cualquier razón,
pisotearon tu ilusión.

 

Gracias en la adversidad,
si tu hogar ves desmoronar
o a quien amas
se marcha sin explicar.

 

Gracias por los desiertos,
por la sequedad y los procesos,

 

por la pérdida de un hijo,
ya que no era el tiempo.

 

Quizás, al pasar el día,
por el caminar de la vida,
te enredes en las espinas
o tropieces sin evitar caída.

 

No permitas que estas heridas y la aflicción
atrapen tu corazón.
Decide perdonar, para que la zarza de la amargura
no lo vaya a presionar, evitando tu respirar.

Eso sí sería fatal,
porque, como un veneno, intoxicaría tu interior.
La amargura no tiene compasión:
tu luz apagará para que no puedas disfrutar,
atándote al pasado
y a corazones malvados.

 

Tu espíritu sufrirá
sin necesidad.

 

DECIDE PERDONAR…

A tu corazón liberarás,
tus manos fortalecerás.

 

Un nuevo inicio tú verás:

¡Ya lo veras ¡


es aceptar lo que no se puede cambiar,
y nuevas puertas se abrirán, de par en par,
para nuevamente empezar,
y así las gracias volverás a dar.

  • Autor: Elena (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 6 de febrero de 2026 a las 01:01
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
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