Fecundidad

Elizabeth Maldonado Manzanero

La cuna primigenia de nuestro hijo
nunca quedó cubierta.

Tu semilla no se depositó.

No fue tu cuerpo,
ni el mío,
tampoco del deseo o el amor.

Fue la tierra y la semilla
mirándose sin saberse encontrar.

Mi vientre
aprendió a esperar sin ecos.

Tu semilla
a quedarse en promesa.

Y en ese umbral del vacío
aprendimos otra forma de fecundidad.

 

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Comentarios +

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Geniales tus bellas letras estimada poetisa y amiga Isel
    Recibe un abrazo de Críspulo desde España
    El Hombre de la Rosa

  • Gabriel Hernán Albornoz

    Hola querida poetiza Elizabeth! En una ocasión similar una vez me dijero: el amor todo lo puede. Te lo traslado para que no muera en un solo destinatario (yo) . Esas palabras me sirvieron muchísimo. Espero te sirvan también. Abrazo a la distancia desde San Francisco, Argentina.

    • Elizabeth Maldonado Manzanero

      amor no correspondido doblemente bendecido, es un dicho, gracias por tu lectura y comentarios, un abrazo.



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