La cuna primigenia de nuestro hijo
nunca quedó cubierta.
Tu semilla no se depositó.
No fue tu cuerpo,
ni el mío,
tampoco del deseo o el amor.
Fue la tierra y la semilla
mirándose sin saberse encontrar.
Mi vientre
aprendió a esperar sin ecos.
Tu semilla
a quedarse en promesa.
Y en ese umbral del vacío
aprendimos otra forma de fecundidad.
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Autor:
Isel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de febrero de 2026 a las 23:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 34
- Usuarios favoritos de este poema: JUSTO ALDÚ, Lualpri, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Mael Lorens, Poesía Herética, Marie Paule, alicia perez hernandez, Gabriel Hernán Albornoz, racsonando

Offline)
Comentarios2
Geniales tus bellas letras estimada poetisa y amiga Isel
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias, saludos de corazón a corazón
Hola querida poetiza Elizabeth! En una ocasión similar una vez me dijero: el amor todo lo puede. Te lo traslado para que no muera en un solo destinatario (yo) . Esas palabras me sirvieron muchísimo. Espero te sirvan también. Abrazo a la distancia desde San Francisco, Argentina.
amor no correspondido doblemente bendecido, es un dicho, gracias por tu lectura y comentarios, un abrazo.
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