Paseo por la Alameda

José Bayón Garcinuño

Sombras de Antonio Machado

juegan al escondite

enterrándose.

Los árboles estan solos,

sin hojas,

sin sombras.

Las ramas secas viven su sueño,

en botellas de anís escarchado.

El río está quieto.

No se mueve el agua.

Esqueletos de pato anidan las orillas,

cuidan su puesta de huevos hueros.

No hay remolinos

qué puedan cortar

las raspas de los peces.

El suelo son grietas

qué se arropan

con agujas de pino secas.

 

No puede el alma con el cuerpo.

Dejo caer mi peso

en un banco de losa fría.

Su tacto hiela los dedos.

Bajo el polvo que lo amortaja,

se adivinan letras y fechas.

Una vieja, 

qué desnuda su cuerpo con harapos,

se sienta a mi lado.

"Mala tarde tengas

—me dice—

la gente me llama Muerte"

La sonrío.

Me levanto.

Vuelvo al camino.

 

Puntos dorados nacen

rompiendo el suelo.

Parecen cálidos cálices.

Parecen ojos de insecto.

Parecen reconocerme.

Parecen olvidos,

sembrados con recuerdos.

 

Una angustia me hiere el corazón.

Por su herida supura

todo el vacío que me llenaba el pecho.

 

Entre hielo marrón

nace hierva verde.

Unas flores de cabeza amarilla,

con el tallo largo,

salen disparadas hacia el cielo.

El recuerdo de tus ojos

se trenza con el sol,

todo lo acaricia,

todo lo calienta.

 

Ya te respiro 

Ya me lates

por la sangre.

Ya no muero,

con la tarde.

Ya te vivo.

 

 

 

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  • Autor: Jobaga (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 5 de febrero de 2026 a las 15:09
  • Comentario del autor sobre el poema: La Alameda que cito, la paseaba Antonio Machado cuando vivió en Segovia.
  • Categoría: Espiritual
  • Lecturas: 0
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