Deja tus cosas,
sal a la calle,
ven a gozar
con la danza del valle.
Llanea la corza,
gorjea el gorrión,
mientras sonríe la moza
asomada al balcón.
Comienzan a llegar
fieles a su cita,
legión de muchachos,
fornidos, vivarachos,
de otras aldeas,
con mil y una ideas
para cortejar
a las mocitas.
Ya suena la flauta
y redobla el tambor
con melodía cauta
que invita al amor.
La sidra y el vino,
cual fieles aliados,
son los encargados
de trazar el camino.
Un ambiente propicio
que acrecienta la fiesta
desbordando el bullicio.
Con habitual retraso
llegan al evento:
el orondo sargento,
la señora Pura,
su beata hermana,
y hasta el cura
vistiendo sotana.
Hoy es un gran día
para las gentes del valle.
Que todos canten
beban y bailen;
que nadie calle,
que gire incesante
la rueda de la alegría.
Acaba la fiesta,
la danza y la tarde;
el fuego aún arde.
Con el horizonte perdido,
el apacible valle,
va quedando dormido.
Mientras tanto…
en el porche,
la luna,
acuna
a la noche.
- R. Rodrigo (2013)
-
Autor:
Rafael Rodrigo Domenech (
Online) - Publicado: 5 de febrero de 2026 a las 07:56
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.