Rafael Rodrigo Domenech

LA DANZA DEL VALLE

Deja tus cosas,

                                            sal a la calle,                                            

ven a gozar

con la danza del valle.

 

Llanea la corza,

gorjea el gorrión,

mientras sonríe la moza

asomada al balcón.

 

Comienzan a llegar

fieles a su cita,

legión de muchachos,

fornidos, vivarachos,

de otras aldeas,

con mil y una ideas

para cortejar

a las mocitas.

 

Ya suena la flauta

y redobla el tambor

con melodía cauta

que invita al amor.

 

La sidra y el vino,

cual fieles aliados,

son los encargados

de trazar el camino.

Un ambiente propicio

que acrecienta la fiesta

desbordando el bullicio.

 

Con habitual retraso

llegan al evento:

el orondo sargento,

la señora Pura,

su beata hermana,

y hasta el cura

vistiendo sotana.

 

Hoy es un gran día

para las gentes del valle.

Que todos canten

beban y bailen;

que nadie calle,

que gire incesante

la rueda de la alegría.

 

Acaba la fiesta,

la danza y la tarde;

el fuego aún arde.

 

Con el horizonte perdido,

el apacible valle,

va quedando dormido.

 

Mientras tanto…

en el porche,

la luna,

acuna

a la noche.

                                                                     

 

  1. R. Rodrigo (2013)