Para quienes han descubierto que el amor, en su forma más íntima, es un remedio que no se aplica con manos, sino con lengua, con tacto, con geografía compartida. Para quienes entienden que el cuerpo, cuando se entrega sin pudor, escribe poemas que los labios no pueden pronunciar, y que en el centro de cada flor que se abre, hay un fuego que estremece y redime. Que estos versos recuerden que el verdadero ungüento no está en los frascos, sino en la entrega total, en la inundación mutua que convierte el silencio en la más elocuente de las promesas.
Para ti, mi Pantera Negra.
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Autor:
Aldebarán (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 12:27
- Categoría: Amor
- Lecturas: 112
- Usuarios favoritos de este poema: AnnaSerena28, Hernán J. Moreyra, Elena. DC, Mauro Enrique Lopez Z., Jaime Correa, Salvador Santoyo Sánchez, Éusoj Nidlaj, Mael Lorens, Llaneza, JoseAn100, Lualpri, El Hombre de la Rosa, Classman, La Hechicera de las Letras, Javier Julián Enríquez, Lucía gómez, Gabriel Hernán Albornoz, JUSTO ALDÚ, Mª Pilar Luna Calvo, alicia perez hernandez, Marie Paule
- En colecciones: 01 - Ars Amandi.

Offline)
Comentarios5
Sensuales y preciosos versos para tu poema que me gustó mucho, ese es el verdadero amor... Felicidades y saludos.
Excelentes letras.
Saludos poeta Aldebarán
Me gusta el erotismo de tus versos Aldebaran, abrazo alado
Hermoso y genial tu preciado versar estimado poeta y amigo Aldebarán
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
La pieza establece un diálogo intenso entre el poema y la imagen, donde el cuerpo y el lenguaje se convierten en territorios de exploración simbólica. El texto utiliza una retórica ritual y casi litúrgica para transformar el deseo en acto poético, mezclando lo sagrado con lo carnal y proponiendo el amor como experiencia total, física y espiritual al mismo tiempo. La elección de términos, el ritmo y la imaginería refuerzan una atmósfera de entrega, trance y fusión, más cercana a un rito que a una simple escena erótica.
En cuanto a la imagen, el tratamiento de la luz, las telas y la postura del cuerpo refuerzan ese clima ceremonial, donde la piel y el espacio funcionan como parte del mismo discurso estético. Desde una mirada artística, hay un claro interés por el volumen, el claroscuro y la composición clásica. Como hombre y como pintor ya retirado, aprecio mucho esas dos montañas morenas, no solo desde lo sensual, sino también desde lo plástico y pictórico, como formas que sostienen visualmente la fuerza del conjunto. En suma, poema e imagen se potencian para construir una obra donde erotismo, arte y simbolismo se integran en una misma propuesta expresiva.
Saludos
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