Te amo como el páramo al relámpago,
con furia seca, hambrienta de destino;
no sabe amar el valle ni el camino
quien nace para el grito y el estrépito.
Mi nombre arde en tu boca como espina,
no es beso: es deuda antigua y mal sellada;
somos herida viva, nunca curada,
dos sombras fieles a la misma ruina.
No hay cielo para un amor tan salvaje,
ni paz donde el deseo es tempestad;
amarnos fue quebrar toda piedad
y hacer del odio un íntimo lenguaje.
Si no soy tu descanso ni tu hogar,
seré el viento que vuelve y te desgarra;
amor que no se muere, que se amarra
al hueso mismo, incapaz de olvidar.
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Autor:
Loiiz. (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 11:33
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema no intenta explicarse ni justificarse. Nace de aceptar que el amor no siempre necesita presencia para existir, ni reciprocidad para permanecer. A veces sigue su curso lejos de nosotros, y comprenderlo, sin reclamarlo, también es una forma de respeto.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Online)
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