karonte

Altura del rencor

Te amo como el páramo al relámpago,
con furia seca, hambrienta de destino;
no sabe amar el valle ni el camino
quien nace para el grito y el estrépito.


Mi nombre arde en tu boca como espina,
no es beso: es deuda antigua y mal sellada;
somos herida viva, nunca curada,
dos sombras fieles a la misma ruina.


No hay cielo para un amor tan salvaje,
ni paz donde el deseo es tempestad;
amarnos fue quebrar toda piedad
y hacer del odio un íntimo lenguaje.


Si no soy tu descanso ni tu hogar,
seré el viento que vuelve y te desgarra;
amor que no se muere, que se amarra
al hueso mismo, incapaz de olvidar.