Como una súbita tormenta sin calendario.
Su mirada corría a la presencia de un galán.
Hambrientos sus labios corrieron a besarlo.
Como hiena deseosa, libidinosa muy carnal.
En distinto jardín, florecía, tácito, un tímido vergel.
Que siempre la pensaba, con el amor idóneo de su ser.
Todos los días, despojaba, pétalo a pétalo, una flor de su vestido.
Soñando con ella, deliraba, fantaseando, sin pensar que era cruel.
Ella llegó, saludando al incauto, con su profano perfume y pérfida miel.
Y Él, temblando torpemente, derramó su amor, como un pincel de verdad.
Si, ella lo merecía, debía contarle, sanamente al pobre; que es infiel.
Pero llorando, falsamente, le profirió, que era muy fiel y sin maldad.
El mirando al cielo, se arrodilló ante ella. Agradeciendo a Dios a plena voz.
Inesperadamente, cayó, enérgicamente, un magno rayo, que la partió en dos.
ÉL, llorando con rabia. Le grita al cielo. ¿Por qué a ella? Si era, mi gran amor.
Tan santa e idónea, que, sin vacilar, me entregó todo, su franco amor.
¿Por qué? ¿Por qué? Dios…
¿Quién me dice la respuesta?
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Autor:
Sierdi (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 02:03
- Categoría: Amor
- Lecturas: 21
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, Tommy Duque, Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, Begoña Varona (antes Nelaery), MISHA lg, David Arthur, Vientoazul

Offline)
Comentarios4
Genial tu bello versar estimado poeta y amigo Sierdi
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Vaya, tremendo escrito y final ..Saludos Jose Angel.
¿ Porque mintió a un inocente?
Saludos, Sierdi.
historia intensa de amor poeta
gracias por compartir
Ella llegó, saludando al incauto, con su profano perfume y pérfida miel.
Y Él, temblando torpemente, derramó su amor, como un pincel de verdad.
Si, ella lo merecía, debía contarle, sanamente al pobre; que es infiel.
Pero llorando, falsamente, le profirió, que era muy fiel y sin maldad.
El mirando al cielo, se arrodilló ante ella. Agradeciendo a Dios a plena voz.
Inesperadamente, cayó, enérgicamente, un magno rayo, que la partió en dos.
ÉL, llorando con rabia. Le grita al cielo. ¿Por qué a ella? Si era, mi gran amor.
besos besos
MISHA
lg
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