Kamal, de Kabul a Estrasburgo.
Gritos, sangre y trueno.
El fuego, el miedo.
Llueven piedras del cielo.
En nombre de esta guerra
Por un dios, declarada
La fe se torna hierro
Se vuelve armado el niño.
Mientras las madres lloran
A sus hijos que se van.
¡Yo, condenado no soy!
Sobre la tierra no estoy
Para ver el infierno.
Quiero que mi destino
Sea guiado por senderos
Abiertos, aclarados.
En un país sin guerra
Viviré desde ahora.
En esta despedida
Mi corazón se aprieta
Mas parto, mis hermanos
Luz y paz son caminos.
A mi hijo le quiero dar
Sólo el derecho a soñar
En un país pacífico
Donde tiene un futuro.
Estaré tan orgulloso
Por habérselo dado.
Mañana nace un niño
Con un mirar dorado
Sus risas y quimeras
Anularán mis sombras
Podré entonces olvidar
Hoy no quiero más que amar.
Luces en cada parte
El amor se comparte.
Cuando, todos hermanos
Abrimos nuestras manos.
Estrasburgo, es verdad
Festeja Navidad.
A la plaza colmada
Acompañado llega.
Y con él, su familia
Disfruta la gran fiesta.
¡Más que maravilloso
El árbol luminoso!
Hasta que, cual relámpago
Irrumpa este fanático...
Gritos, sangre y trueno.
El fuego, el miedo.
Me encuentro en el suelo.
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Autor:
Maríe Paule (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de febrero de 2026 a las 02:01
- Comentario del autor sobre el poema: Refugiado afgano en Estrasburgo, mas perseguido por el fanatismo religioso, Kamal fue asesinado frente a sus hijos el 11 de diciembre de 2018, durante el atentado islamista perpetrado en el Mercado de Navidad invadido por la multitud. Era el tío de una de mis pacientes.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Hernán J. Moreyra, Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, Andy Lakota👨🚀, Henry Alejandro Morales

Offline)
Comentarios2
Genial tu bello versar estimada poetisa y amiga Francesa Marie Paule
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Este es un recorrido narrativo que va del horror de la guerra a la ilusión del refugio, para luego volver abruptamente a la violencia, creando un efecto circular y devastador. La figura de Kamal encarna al migrante forzado, no como estadística, sino como padre, hijo y sujeto de esperanza. El contraste entre Kabul y Estrasburgo subraya la tensión entre huida, fe en un futuro y la fragilidad de esa promesa. Técnicamente, la repetición de “gritos, sangre y trueno” funciona como estribillo traumático que marca el regreso del terror. En conjunto, el poema denuncia cómo la violencia persigue incluso los espacios de paz, cuestionando la idea de refugio absoluto y mostrando la persistencia del miedo en la experiencia del desplazamiento.
Saludos
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