¡Coplas de sangre y perla! (reeditado)

racsonando



Corre, corre ve y dile a mi amada dile, dile que venga toda vestida de blanco, blanco y hermosa perla. Dile, dile... que sueño quererla. La lluvia gota tras gota puñales blancos en tierra, extraño entramado de higuera. ¡Qué es bien hermosa la novia con su guirnalda y diadema! Pero dile, dile... ¡que mis sueños son solo de ella!

 

[ESTRIBILLO - El Coro del Destino] ¡Ay, sangre que vierte sangre! ¡Ay, fuego que el pecho quema! La novia vestida de blanco, mañana será sombra negra. ¡Corre, niño, ve y dile! ¡Corre, que el cielo se cierra!

 

II. El Desafío Dos mozos en la plaza, son necios potros de arena. Potros de roja sangre salpicados de viruela. Son de palabras amargas, palabras negras y necias. ¡Qué son dos fieros rivales! ¡Qué los dos quieren tenerla! Dile, dile... que es preciso que venga. ¡Que no es prudente muchachos! ¡Qué no golpeen esa puerta! Agorera de sabia lengua reza pócimas secretas. ¡Sangre que viertes sangre, sangre joven, sangre fresca!

[ESTRIBILLO] ¡Ay, sangre que vierte sangre! ¡Ay, fuego que el pecho quema! La novia vestida de blanco, mañana será sombra negra. ¡Corre, niño, ve y dile! ¡Corre, que el cielo se cierra!

 

III. El Presagio ¡Qué no es prudente muchachos! ¡Atizar el fuego que les quema! El cielo a sus nubarrones no abre cielo por pereza. Corre, corre... e insiste que debo verla. Un niño con sus cabriolas es liebre de la pradera. Con ingenuas palabras nuevas noticias al cura lleva y el cura de a pocos les reza... ¡Sangre que viertes sangre, sangre joven, sangre fresca!

 

IV. El Desenlace Las campanas de la iglesia parece que arrojan piedras. ¡Qué la lluvia se torna amarga, blancos puñales en tierra! Un remolino de sangre se abre paso por la senda. ¡Qué son fieros los rivales, cual finos gallos de pelea! ¡Ay que lucha tan fiera! ¡Ay cuando el amor espolea! ¡Ay que camino tan largo, el de la plaza a la iglesia!

 

V. El Luto ¡Ay que sí está la novia, ahora llora que llora! ¡Mira que sí está llorando! ¡Mira que sola les llora! Toda vestida de negro, ébano y rosa negra. ¡Qué es bien hermosa la novia, con su guirnalda y diadema!

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.

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  • Autor: Racsonando (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 3 de febrero de 2026 a las 22:26
  • Comentario del autor sobre el poema: Poema musicalizado – Comentario de presentación Coplas de sangre y perla se alza como un canto antiguo que vuelve a nacer en la música: una copla trágica donde el amor, el presagio y la muerte avanzan al mismo compás. El poema dialoga con la tradición popular —romance, copla, coro— y la tensiona con imágenes de alto voltaje simbólico: la novia blanca que deviene sombra, la lluvia convertida en puñales, la sangre joven que anuncia destino. La musicalización refuerza ese carácter ritual. El estribillo, asumido como Coro del Destino, no solo acompaña la historia: la sentencia. Su repetición martilla el oído y el corazón, como campanas que ya no llaman a boda sino a luto. Cada regreso del coro estrecha el cerco trágico y confirma que el amor, cuando se enfrenta a la violencia y al orgullo, también puede ser un camino sin regreso. En la estructura del poema, la voz insistente —“dile, dile…”— introduce una urgencia casi infantil que contrasta con la brutalidad de los acontecimientos. El niño mensajero, los mozos rivales, el cura, la sabia agorera y la novia configuran un pequeño universo dramático donde nadie es del todo inocente y todos son arrastrados por una fuerza mayor: el destino que se cierne cuando el cielo “se cierra”. La música amplifica esta tensión: lo que comienza como súplica amorosa se transforma en clamor colectivo, y finalmente en silencio de duelo. El paso del blanco al negro no es solo cromático, es moral y existencial: del sueño al luto, de la esperanza al llanto. Coplas de sangre y perla no se escucha únicamente: se atraviesa. Es un poema para ser dicho en voz alta, cantado en coro, sentido como advertencia y memoria. Un recordatorio de que hay amores que, cuando se empujan al borde, terminan escribiéndose con sangre. Racsonando Ando Oscar Arley Noreña Ríos
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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