Como un halo que te parte, que se asienta y se resbala en la más alta silla de tu mesa, que con altivez ni te mira ni te enmarca, que te rompe hasta los dientes de las entrañas y tú suplicas y le lloras a la nada. No deja ver su rostro jamás, pero te arrasa. No es bienvenido jamás, pero se instala.
No pides nunca su consejo, pero a golpes te lo enseña con gracia. Entonces, adolorido y ya su hijo, le agradeces.
El dolor es una sátira.
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Autor:
Solymar Pérez (
Online) - Publicado: 3 de febrero de 2026 a las 14:58
- Comentario del autor sobre el poema: Dedicado a los efectos y a sus víctimas.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez
- En colecciones: TRISTÍSIMOS Y DESFASADOS.

Online)
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