Cuando ya nadie puede mancharnos
de miedos, odios y tristezas,
arrastro mis manos en caricia
por los setos.
Los quiero vivos, limpios y abiertos
al bautizo de la Luna y de los sueños.
Algunas noches, entre sus hojas,
choco la mano de un muerto.
Salgo corriendo de miedo
y no paro hasta que me creo lejos,
hasta que sueño que he estrechado
esa mano sin cuerpo,
que la he apretado con vida,
que la he dicho sonriendo:
"Qué tal va,
mi buen muerto,
qué tal va esa vida".
Cuando ya no hay almas por la calle,
abro mis dedos entre el aire y espero.
Con los ojos ciegos,
en la noche negra,
quiero ver el sueño
de rozar tu cuerpo.
Todas las noches
de esta vida muerta,
cuando hay Luna
voy con ella,
cuando no,
con mi camisa.
-
Autor:
Jobaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de febrero de 2026 a las 22:09
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.