José Bayón Garcinuño

Por la noche

Cuando ya nadie puede mancharnos

de miedos, odios y tristezas,

arrastro mis manos en caricia

por los setos.

Los quiero vivos, limpios y abiertos

al bautizo de la Luna y de los sueños.

 

Algunas noches, entre sus hojas,

choco la mano de un muerto.

Salgo corriendo de miedo

y no paro hasta que me creo lejos,

hasta que sueño que he estrechado

esa mano sin cuerpo,

que la he apretado con vida,

que la he dicho sonriendo:

\"Qué tal va,

mi buen muerto,

qué tal va esa vida\".

 

Cuando ya no hay almas por la calle,

abro mis dedos entre el aire y espero.

Con los ojos ciegos,

en la noche negra,

quiero ver el sueño

de rozar tu cuerpo.

 

Todas las noches

de esta vida muerta,

cuando hay Luna

voy con ella,

cuando no,

con mi camisa.