Cuando parecía que,
el mundo se terminaba,
y que los muros de mis defensas,
al fin iban a caer,
cuando yo era prisionero,
en una cárcel dorada,
y hacía muescas en la pared,
apareciste tú.
Cuando me había cansado de las promesas,
y el destino nunca se equivocaba,
cuando ya no había esperanza,
ni agua donde beber,
cuando la noche era larga
apareciste tú.
Y llegó la calma,
y después de que tú llegaras,
los días en su amalgama,
confusos se entrelazaban,
y los campos dañados
en su primavera sanaban,
ya no importaba el destino,
apareciste tú.
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Autor:
Javier PA100 (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 2 de febrero de 2026 a las 15:55
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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