Tiranía y ternura ballet de engaños.
Susurros de hielo rondando tu candor,
arquitectos de la niebla y la herejía,
cada gesto, tu fe mata sin pudor,
y en sus ojos la caricia es tiranía.
El abrazo es alcázar, la voz mintió,
ominoso fraude en dominio rindió.
Te enmarañan con manos de terciopelo
que rasgan el alma bajo su mandato,
sus sonrisas son látigos de desvelo,
el afecto es hacha, máquina de ornato.
Te enseña el pesar de su propia gestión,
lamentos de injusticias y seducción.
¿Lloro yo, para que recargues la escena?
mis heridas fingidas ciegas y ajenas,
en su espectáculo tu culpa es condena,
y tus hombros sostienen falaces penas.
Se desangra en vida de piedad fingida,
barreras levantas de su “linda herida”.
Hay castillos que flotan en ataúdes,
sus votos caducos son grafito en nieve,
la esperanza son confetis sin virtudes,
la ilusión se fractura en palabra leve.
Cada juramento es intención cobarde,
el aire que respiras es mentira y arde.
Cambiando la historia, giran al festejo,
la verdad se pliega ante su cruel dedal,
cada certeza se disuelve en cortejo
como ruinas de un templo bajo el caudal.
Los ojos son verdugos de falsedad,
y en su palabra muere la claridad.
Te desgarran en juicio mal ubicado,
devoran tu luz, tu risa, sin dictamen;
cada gesto lo tuercen a su llamado,
y juegan con huesos mientras hay vejamen.
Confías y caes como buen antojo,
te venden con etiqueta por despojo.
Los iris de piedra rasgan el recuerdo,
las venas del aire se llenan de huida;
su aliento coagula embustes lo cuerdo,
la piel del engaño se abre sin medida.
Contemplas con pulso firme la visión,
y en las cenizas descubres su traición.
La Hechicera de las Letras.
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Autor:
La Hechicera de las Letras (
Offline) - Publicado: 2 de febrero de 2026 a las 00:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 52
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Emilia🦋, El Hombre de la Rosa, leo albanell, Alexandra I, Hernán J. Moreyra, Éusoj Nidlaj, Javier Julián Enríquez, Carlos Baldelomar, Rafael Escobar, Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, Llaneza, Jaime Correa, Mª Pilar Luna Calvo, Santiago Alboherna, Gonzalo Márquez Pedregal, Lucía gómez, CBR, El desalmado

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Comentarios3
Genial tu hermoso poema estimada poetisa y amiga
Abrazos desde España
El Hombre de la Rosa
Entre caricias que envenenan y abrazos que encadenan, el proceso de manipulación afectiva y control mental se despliega. Cada gesto oculta un dominio y cada palabra promete lo que destruye. Así se tejen los hilos invisibles del engaño.
La Hechicera de las Letras.
Muchas gracias por este gran poema, en cuyas ideas formalmente objetivadas se puede apreciar una advertencia sobre la naturaleza del engaño y la manipulación. En este sentido, se diría que la dualidad inherente a la experiencia descrita se manifiesta en una interesante paradoja: la coexistencia de afecto y dominio, de promesas y destrucción. En ese marco, creo que a medida que nos introducimos en el poema, se puede observar cómo este se adentra en la descripción de un entorno donde cada elemento, desde los «susurros de hielo» hasta los «castillos que flotan en ataúdes», parece contribuir a la construcción de una realidad ilusoria. Así, los gestos, lejos de ser expresiones genuinas, se revelan como herramientas de control, cada uno diseñado para subyugar y someter. Por otra parte, se observa que existe una transformación sutil pero significativa en el significado de las palabras. Por ejemplo, la «caricia» puede ser interpretada como una «tiranía», el «abrazo» como un «alcázar», y la «voz» como un vehículo de «fraude». Esta inversión de valores, en la que el afecto puede ser percibido como un medio de opresión, constituiría uno de los mensajes centrales del poema. Desde este punto de vista, la manipulación puede manifestarse a través de un lenguaje que, lamentablemente, puede prometer lo que finalmente no cumple. Por ende, las «manos de terciopelo» que «rasgan el alma», las «sonrisas» que son «lágrimas de desvelo» y el «afecto» que se convierte en «hacha» son ejemplos de metáforas que ilustran la complejidad de las emociones humanas y la vulnerabilidad ante ciertas circunstancias. En este marco, la ilusión se ve comprometida en palabras triviales, y cada juramento se percibe como una intención vacilante. Es cierto que, bajo ciertas circunstancias, puede mostrarse más receptiva a la influencia externa, mientras que la «claridad» puede verse comprometida en el contexto de la «palabra» de la falsedad. Considerando esto, el poema culmina de forma magistral en una visión de despojo y destrucción. Por lo que se vislumbra la pérdida de la capacidad de sentir y la imposibilidad de escapar del engaño en los que el yo lírico, en su confianza y vulnerabilidad, es «vendido con etiqueta por despojo». Por otra parte, la «traición» se revela en las «cenizas», un final desolador que subraya la devastación causada por la manipulación y la falsedad. En tal sentido, creo que el poema transmite una reflexión sobre la importancia de la cautela en las relaciones humanas y la necesidad de evaluar cuidadosamente las apariencias para comprender la verdad subyacente.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Javier, Tu lectura identifica con acierto la inversión de valores y el modo en que el afecto funciona como dispositivo de dominio. Ese es el plano visible del mecanismo.
Agregare que hay otra capa que opera por debajo de las imágenes, otro nivel: no solo se ejerce control, se reorganiza la percepción de quien lo padece. El fraude emocional no actúa como una mentira frontal, sino como una alteración progresiva de la experiencia interna. La culpa cambia de lugar, la seguridad se desgasta y la duda comienza a sentirse lógica. No es únicamente engaño: es modificación de la realidad emocional.
Por eso el poema no relata un daño ni construye un drama entre víctima y victimario. Expone una estructura. Los gestos que parecen cuidado funcionan como condicionamiento; las palabras que prometen sostén instalan dependencia. El lenguaje no describe el sometimiento: lo deja ver en funcionamiento.
Las imágenes tampoco interpretan. Materializan la experiencia desde dentro, sin nombrarla de forma abstracta. No dicen qué sentir; muestran cómo se siente habitar un vínculo donde el afecto y el control comparten el mismo gesto.
El cierre, entonces, no se limita a la devastación. Revela la arquitectura del mecanismo: necesidad afectiva, poder y autoengaños entrelazados. No hay redención porque el propósito no es consolar, sino dejar expuesta la estructura de tal dinámica.
La Hechicera de las Letras.
HECHICERA, q grato volver a encontrarte. Pensé q algún mal conjuro te había jugado una mala pasada, y te habías perdido en alguna otra dimensión de la q no podías, o no querías volver. Pero x fortuna parece q mi elucubración estaba errada, y hoy puedo volver a cenar tu pan sin levadura, lo q me resulta sumamente gratificante.
Dejame decirte q no me gusta mucho el poema esta vez, suena a autobiografía y a tácito ataque al hombre. Obvio q estilísticamente los versos derraman calidad; pero al no gustarme mucho el mensaje, la calidad literaria se desdibuja, desde mi limitada, ignorante y humilde mirada.
Muy cordial saludo Estimada Hechicera
El poeta carente
Que mis poemas sean del gusto de los lectores o no, son asuntos de cada quien Poeta Carente; no escribo para ser aplaudida, ni para mente débiles, por ello valoro las opiniones honestas. Que no sea de tu agrado es indicio de que además de sentir razonas.
Esta obra se adentra en el fraude emocional, esa delicada artimaña con la que algunos intentan enredarte usando lo más íntimo de tus emociones. Te hacen sentir culpable por lo que no hiciste, inseguro por lo que eres, responsable de sus miserias y dependiente de su aprobación. No esperan que descubras una mentira evidente; trabajan en silencio, con paciencia, moldeando tu percepción y tu experiencia, mientras tú crees que todo es tu culpa. Es un control que se disfraza de afecto, y sólo quienes saben mirar ven el juego que hay detrás.
Para muestra, uno o dos vestigios: “Gone Girl” es un ejemplo de fraude emocional: Amy finge ser víctima para incriminar a su esposo, para manipular a todos a su alrededor, generando culpa, miedo y confusión. Sus cartas, diarios y gestos aparentan sinceridad, pero todo está calculado para controlar psicológicamente a su esposo y a los demás. La audiencia también es manipulada: primero sentimos compasión por ella, luego horror y luego ironía.
El segundo vestigio: “OLdboy” la coreana no la yanqui. Todo un manual de sadismo disfrazado de afecto. Quince años de encierro no para castigarlo, sino para jugar con su mente, doblar su voluntad, arrancarle la cordura con la ilusión de libertad. Cada gesto amable, cada pista que cree suya, es una trampa calculada; su deseo, su culpa, su esperanza, convertidos en instrumentos de demolición. Y lo peor: cree que ama, que confía… mientras baila al son de su verdugo. Fraude emocional puro, refinado y letal.
Autobiografía Ja…Ja…Ja…
La Hechicera de las Letras.
El ejemplo de las pelis es muy grotesco, pero sí es cierto lo de la manipulación psico-patológica y lo de la utilización extorsiva de la culpabilidad para manipular. En menor grado, pero eso se ve mucho hoy día, si si.
Hasta el próximo conjuro, Hechicera. Que espero no se demore mucho, pues esta es una de las mejores maneras de frenar la horda implacable de orcos q siembran el caos y la confusión por estas amadas tierras occidentales.
Pax tibi Cara Maga, et lux, lux in tenebrissssss
Ya está hecho y lanzado el hechizo Poeta Carente. La espera terminó antes de que te dieras cuenta.
Pax tibi, Poeta Carente, lux in filis quae alii tenebras vident.
La Hechicera de las Letras.
eeee !
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