La Hechicera de las Letras

Tiranía y ternura ballet de engaños.

Tiranía y ternura ballet de engaños.

 

Susurros de hielo rondando tu candor,
arquitectos de la niebla y la herejía,
cada gesto, tu fe mata sin pudor,
y en sus ojos la caricia es tiranía.
El abrazo es alcázar, la voz mintió,
ominoso fraude en dominio rindió.

 

Te enmarañan con manos de terciopelo
que rasgan el alma bajo su mandato,
sus sonrisas son látigos de desvelo,
el afecto es hacha, máquina de ornato.
Te enseña el pesar de su propia gestión,
lamentos de injusticias y seducción.

 

¿Lloro yo, para que recargues la escena?
mis heridas fingidas ciegas y ajenas,
en su espectáculo tu culpa es condena,
y tus hombros sostienen falaces penas.
Se desangra en vida de piedad fingida,
barreras levantas de su “linda herida”.

 

Hay castillos que flotan en ataúdes,
sus votos caducos son grafito en nieve,
la esperanza son confetis sin virtudes,
la ilusión se fractura en palabra leve.
Cada juramento es intención cobarde,
el aire que respiras es mentira y arde.

 

Cambiando la historia, giran al festejo,
la verdad se pliega ante su cruel dedal,
cada certeza se disuelve en cortejo
como ruinas de un templo bajo el caudal.
Los ojos son verdugos de falsedad,
y en su palabra muere la claridad.

 

Te desgarran en juicio mal ubicado,
devoran tu luz, tu risa, sin dictamen;
cada gesto lo tuercen a su llamado,
y juegan con huesos mientras hay vejamen.
Confías y caes como buen antojo,
te venden con etiqueta por despojo.

 

Los iris de piedra rasgan el recuerdo,
las venas del aire se llenan de huida;
su aliento coagula embustes lo cuerdo,
la piel del engaño se abre sin medida.
Contemplas con pulso firme la visión,
y en las cenizas descubres su traición.

 

 

La Hechicera de las Letras.