Ay, qué dolor tan grande
se ha sembrado en mi pecho.
De una y mil formas traté de arrancarlo,
de cortarlo para no tener que verlo,
pero sus espinas han dejado
desechas mis manos.
¿Cómo le explico al corazón
que este odio no es por él,
no es por mí,
sino porque no puedo dejar de sentir,
porque de mi vida
completamente no lo dejo ir?
No quiero decirme falsas esperanzas
frente al espejo,
no quiero prometerme
que un día dejaré de amarlo,
porque amores como ese
al alma le cuestan caro.
Dos otoños ya que te veo marchar
sin voltear a verme;
echa un nudo,
porque a nadie he vuelto a amar.
Esto sí que es un final,
porque sé que tú a mí
ya me dejaste atrás.
-
Autor:
Crisbel Medina (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de febrero de 2026 a las 22:13
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.