Un día se acabó todo, no hubo un adiós.
Solo un bloqueo, un hasta nunca sin tu voz.
Hubo silencio y desalojo tu risa,
era el dueño de este edificio, quizá.
Nunca le diste mantenimiento a tu lugar,
solo llamabas y yo lo tenía que arreglar.
No hubo nada de tu parte, solo reclamos;
solo fueron reproches en forma de ramos.
Yo tenía que ir, porque tú estás atada,
solo para mí; con el otro no hay nada
de eso. Ahí eres libre, y si yo lo trato de ser,
vuelves, mientes y lo vuelves a deshacer.
Por eso tiré el edificio, nuevos cimientos,
nuevo yo, dejé ir hasta los remordimientos.
Ya no hay una habitación para ti aquí;
al final ni tú perdiste, ni yo perdí.
Tú tienes a otro y yo me tengo a mí.
De ese amor que me jurabas ya no oí.
Tu nombre de mi planta solo desapareció;
dejé de ser tu juguete y me tomé aprecio.
Crecí como una planta y
de ti aprendí
lo que ya no quiero, eso ya lo viví.
-
Autor:
Makoto yuki (
Offline) - Publicado: 1 de febrero de 2026 a las 14:25
- Comentario del autor sobre el poema: Ya solo escribo para quien escucha
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Makoto yuki

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.