Un amigo entrañable,
me va derramando la santidad de su perfume...
tal esencia indefinible...
Su luz nunca duerme,
tan llena de amor que de bondades reluce,
con mi oración presente...
Mi mente se estremece,
con su gracia que me sostiene y enardece,
en esta feliz tarde...
Dios y este hombre,
juntos en este poema no imaginado por nadie,
en la vida mezclándose...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 1 de febrero de 2026 a las 01:36
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

Online)
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