El zumbar de abejas
que apaga la vela
trae un cielo dorado
de miel de azalea.
Cerrojos besan puertas,
todo está callado.
Derribado el día,
el gallo negro ansía
alumbre el silencio
para su alegria
de ofrecer noticias.
No sabe que es necio.
Reverbera el trueno,
deja su cuerpo yermo
sobre un campo fértil
que nunca tuvo dueño.
AA
-
Autor:
Asier Arellano (
Offline) - Publicado: 31 de enero de 2026 a las 21:41
- Comentario del autor sobre el poema: La naturaleza sigue su curso, indiferente y poderosa: la miel dulce es mortal, el gallo quiere cantar al nacer el día y es sorprendido por el trueno, dejando su cuerpo yermo. El campo fértil no necesita dueño; la vida prospera sin depender de nadie, y los ciclos del mundo continúan, ajenos a nuestra intención.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque

Offline)
Comentarios1
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