Asier Arellano

Contra los heraldos

El zumbar de abejas

que apaga la vela

trae un cielo dorado

de miel de azalea.

Cerrojos besan puertas,

todo está callado.

Derribado el día,

el gallo negro ansía

alumbre el silencio

para su alegria

de ofrecer noticias.

No sabe que es necio.

Reverbera el trueno,

deja su cuerpo yermo

sobre un campo fértil

que nunca tuvo dueño.

 

AA