El zumbar de abejas
que apaga la vela
trae un cielo dorado
de miel de azalea.
Cerrojos besan puertas,
todo está callado.
Derribado el día,
el gallo negro ansía
alumbre el silencio
para su alegria
de ofrecer noticias.
No sabe que es necio.
Reverbera el trueno,
deja su cuerpo yermo
sobre un campo fértil
que nunca tuvo dueño.
AA