La pared era banca.
De ladrillos rojos
pintados de blanco.
La pared era blanca.
Y de pronto se rompe
en vacío de blanco:
los árboles verdes,
el azul del cielo,
el gris de las nubes.
La tierra era roja.
Era blanca.
Y de pronto...
El estallar de vida,
el latir de sangre,
el soñar de los ojos,
la palabra en los labios,
el brotar en los pámpanos,
el volar de los pájaros.
La pared era blanca.
Todo era blanco.
Desde siempre blanco.
La noche se pone oscura.
El negro se pinta
sobre el quicio blanco.
Cerrado está el borde
de la puerta blanca.
En la noche negra,
todo sigue blanco.
Para siempre negro,
cosido con blanco.
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Autor:
Jobaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 31 de enero de 2026 a las 20:54
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, El Hombre de la Rosa
- En colecciones: Jirones en verso.

Offline)
Comentarios1
Genial y hermoso tu preciado versar estimado poeta y amigo Jobaga
Abrazos desde España
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias por tus cariñosos comentarios, por lo de poeta, y sobre todo por nombrarme amigo.
Un fuerte abrazo para el Hombre y una caricia para la Rosa.
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